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El negocio de la venta de entradas online: chollo para las empresas, calvario para los fans

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«Estás en una cola virtual. El sistema de venta de entradas está funcionando, sólo tienes que permanecer a la espera. Por favor, no navegues fuera de esta página web, perderías tu posición en la cola. Gracias por tu paciencia».

Si has querido en los últimos años comprar una entrada para acudir a un concierto en Madrid o en Barcelona de los cantantes más legendarios de la historia como Bruce Springsteen o bandas con gran calado como Red Hot Chili Peppers, seguramente conocerás de primera mano este aviso a navegantes.

Sí, hablamos de Ticketmaster. Una de las empresas de venta de entradas online más famosa del mundo y que está en el ojo del huracán cada vez que uno de los grandes actúa en España. Ese mensaje se ha convertido en un habitual de las redes sociales, un arma de defensa para los usuarios que esperan largas colas virtuales sin conseguir lo que desean: la entrada para ver dicho concierto.

¿Por qué se produce esa situación? Desde FACUA- Consumidores en Acción han comprobado que Ticketmaster realiza «graves irregularidades» a la hora de la venta de dichas entradas, algo que ha trasladado a las autoridades de consumo correspondientes.

Rubén Sánchez, portavoz de FACUA, reitera que es una situación que se repite y que se produce cada vez que Madrid o Barcelona albergan conciertos de importante magnitud. El problema, más allá de ese tiempo de espera, se centra en una posible reventa de entradas a una filial del propio grupo de Ticketmaster llamada Seatwave.

«Esa reventa no está autorizada por la Comunidad de Madrid, un requisito indispensable por la autoridad autonómica y que tampoco tiene el visto bueno de los organizadores. Es una práctica absolutamente fraudulenta que si no fuera grave de suele producirse bajo supuestas averías informáticas de la web que impide que multitud de usuarios puedan comprar sus entradas y que inmediatamente, después de subsanarse esa presunta avería, las entradas ya han sido vendidas mientras la página no funcionaba. Al momento, esas entradas vendidas aparecen en la página de reventa perteneciente a la misma empresa», aclara Sánchez.

En la gran mayoría de casos, cuando los usuarios esperan durante 30 o 40 minutos en Ticketmaster para comprar su entrada, el sistema les avisa que se han agotado. «Lo sentimos», señala el aviso.

Es ahí cuando entra en acción la web filial. Según FACUA, las entradas se derivan a la otra página, donde se pueden encontrar entradas que vendía Ticketmaster pero que con recargos y comisiones aumentan su precio final en más de un 30%.

En los últimos conciertos que se pusieron a la venta para ver a Red Hot Chili Peppers (Madrid, 27 y 28 de septiembre; Barcelona, 1 y 2 de octubre), FACUA advirtió como el precio de las entradas llegaron a alcanzar en Seatwave los 1.137 euros, con una comisión de 206 euros. En Ticketmaster, la web matriz, los precios oficiales variaban entre los 71 y los 98 euros (comisiones incluidas).

La promotora del evento, Doctor Music, rechazó las condiciones de venta de las entradas para esos conciertos, ya que incumplen las bases legales en las que aseguran, expresamente, que «la reventa está prohibida». «Es un sinsentido que Ticketmaster, agente autorizado para la venta legítima de entradas de nuestros conciertos, sea al mismo tiempo la propietaria de Seatwave», aclaraba la compañía.

Rubén Sánchez señala que este tipo de «fraudes», «abusos» o «robos», tal y como lo denuncian los usuarios en las redes sociales, se producen porque las autoridades miran para otro lado cuando se repiten continuamente estas acciones. «No están actuando como se corresponde y están permitiendo que los fraudes se produzcan y se repitan. Puede estar pasando hasta el infinito. El papel pasivo de la Comunidad de Madrid está perjudicando a los consumidores», reitera el portavoz de FACUA, que asegura que desde que denunciaron la situación han recibido noticia alguna de la situación judicial del proceso desde el gobierno de Cristina Cifuentes.

LOS GASTOS DE GESTIÓN, LOS OTROS GRANDES ENEMIGOS

Los problemas a la hora de comprar las entradas a través de un portal de venta online no son los únicos inconvenientes con los que se topan los fans si quieren acudir a un concierto. Más allá de aquellos que impiden imprimir desde casa y que obligan a recogerlas en puntos de venta autorizadas, los llamados «gastos de gestión» provocan que el consumidor tengo que pagar más dinero del que pensaba para hacerse con su entrada.

Si ya de por si el IVA cultural ha elevado el precio de los espectáculos, los portales abusan, en muchas ocasiones, tal y como denuncia FACUA, de ese cobro injustificado que enfada a los usuarios habitualmente.

«Se trata de otro de los puntos sobre los que las administraciones de consumo correspondientes deberían atacar. Se trata de una forma de inflar el precio de la entrada y que de ninguna forma puede aparecer en el precio final de esta. La ley así lo impone», justifica Sánchez.

Los artículos 87.5 y 87.6 de la Ley General para la Defensa de los Consumidores aclaran que las empresas no pueden repercutir, en ningún caso a sus clientes, los gastos que derivan de su actividad. ¿Lo cumplen esos portales de venta de entradas online? En su gran mayoría, NO.

1,50, 2,50, 5 o hasta 12 euros. En ese sentido, las autoridades no impiden el libre albedrío de estas páginas web para penalizar en la venta de entradas a aquellos que van a ver un concierto o también, algo cada vez más habitual, a seguidores de equipos de fútbol u otros deportes que compran entradas en taquilla y que, sorprendentemente también tienen que abonar esos gastos de gestión.

¿Cuáles son los motivos que argumentan para ello? Por ejemplo, Ticketmaster señala en su página web que esos gastos «no solo cubren una hoja de papel». «Es el resultado final del trabajo de muchas personas y de una tecnología en constante innovación», reiteran en su portal.

Otra de las teorías que esgrimen desde páginas como Ticketmaster es que esos gastos añadidos al precio inicial de las entradas «son fruto, en la mayoría de los casos, de una negociación con el promotor del evento».

«Si te ofrecen una entrada a 80 euros y luego te meten cinco euros por gastos de gestión, ya sería un fraude porque el precio que te han ofertado, no es el precio final. Si hay un concepto que se llama gastos de gestión, las empresas deben justificar a que se refieren y concretarlo», recuerda el portavoz de FACUA.

Pese a que la denuncia está en los distintos Institutos de Consumo, tanto de la Comunidad como del Ayuntamiento de Madrid, desde FACUA apuntan que no es descartable que se repitan esos problemas técnicos cuando se pongan a la venta entradas para otros conciertos 'top' en páginas como Ticketmaster.

Ya, en 2015, FACUA remitió una denuncia contra la empresa, que tiene su domicilio social en Barcelona, a la Agencia Catalana de Consumo, POR vender pases para el concierto de los Rolling Stones a precio más bajos que los reales pero con «gastos de gestión» ocultos de entre 6 y 25 euros.