Compartir

Cinco años después de los terremotos de Lorca, que dejaron 9 muertos y más de 300 heridos, los vecinos de la ciudad denuncian que aún no todo el mundo ha vuelto a la normalidad. 

El 60% de los edificios se vieron afectados y 60.000 personas tuvieron que abandonar sus hogares temporalmente. Una vez que se valoraron los daños, la mayoría de los vecinos pudieron regresar a sus casas, pero hubo quienes no corrieron con la misma suerte.

Si te acercas hasta Lorca uno mismo puede comprobar el estado de las infraestructuras. Desde que el pasado 11 de noviembre de 2011 dos terremotos de 4,5 y 5,1 grados sacudieran la ciudad, son muchos los inmuebles y comercios que tuvieron que ser demolidos por los daños que sufrieron. Concretamente 1.152 viviendas tuvieron que ser derribadas, según los datos oficiales. 

Pero ahora, cinco años después, 770 viviendas han sido reconstruidas y hay otras 800 en fase de reconstrucción, pero para comprobarlo, tan solo hay que darse una vuelta por las calles de la ciudad, por los barrios de La Viña, San Diego y San Fernando, donde afloran las grúas y andamios. Estos fueron los lugares donde más daños se produjeron, también donde Lorca perdió a nueve de sus vecinos. 

Cuando paseas por sus calles te das cuenta de lo mucho que han cambiado. Edificios nuevos, construidos a prueba de terremoto, como los que se pueden ver en plena Avenida Juan Carlos I. Unos edificios que muchos transeúntes califican de “feos y antiestéticos”, por su aspecto, aunque sin duda, de los más seguros de la ciudad.

Pero por lo que de verdad se preocupa la gente de fuera cuando recuerda el aniversario de la tragedia es por el estado de los vecinos. Allá por donde vayas y preguntes encontrarás un testimonio distinto. En casa, en la calle, trabajando, en el coche… cada uno tiene su propia historia y cuenta dónde lo vivió y lo que sintió esa tarde de miércoles cuando la tierra tembló y escombros y ladrillos se vinieron abajo dejando a Lorca sumida en la desesperación, el dolor y el miedo.

Hoy, cinco años después, ese miedo sigue presente. Desde aquel día, más de 400 sismos han sido registrados en la zona. El último, hace tan solo una semana de 3,7 grados que hacía cundir el pánico entre los vecinos. Pero más allá del miedo, la sensación que sigue presente entre los habitantes es la indignación por los entre mil y dos mil personas que aún no han podido volver a su hogar.