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Barcelona, 17 abr (EFE).- El escritor murciano Leonardo Cano se sumerge en su primera novela, “La edad media”, en el fenómeno del acoso escolar en los colegios españoles de los años 80 y 90, “cuando aún no se había inventado la palabra 'bullying”, ha dicho el autor.

Leonardo Cano (Murcia, 1977), que forma parte del grupo literario Renacimiento, trabaja como funcionario del Ministerio de Justicia, una experiencia que le ha servido para construir la historia de “La edad media” (Candaya).

La novela radiografía los anhelos desbaratados de la generación de los 80 a través de tres voces narradoras: una primera sumerge al lector en “la brutalidad de las aulas” de un colegio privado de los 90, una segunda desvela los entresijos de “un sistema judicial enfermo” y un chat entre dos jóvenes relata, casi de forma impúdica, el inicio, desarrollo y final de una relación amorosa a distancia.

“Por el tipo de literatura que me interesa, que tiene un estilo y una estructura sorprendente y un argumento complejo, pensé que la complejidad de mi novela necesitaba un tríptico de voces y desde el principio pensé en tres narradores diferentes y que tuvieran una armonía entre el fondo y la forma”, comenta el autor en una entrevista con Efe.

Para contar la historia de un colegio privado, Cano pensó en un 'nosotros', “una primera persona del plural, colectivo, que resumiera la fiereza del ambiente de ese colegio elitista”

“Para la segunda -añade-, centrada en cómo acceden esos chicos al trabajo, he optado por un narrador objetivo, desapasionado, que, con algunos momentos poéticos, singulariza el mundo del sistema judicial español; y en el tercero, por tratarse de una relación a través del chat, incluyo silencios y elipsis”.

El tema central de la novela son “los sueños frustrados, las aspiraciones desbaratadas, esas pequeñas ambiciones que todos tenemos y que sin ellas la civilización no hubiera prosperado, ambiciones que por la vida y, ahora por la crisis, se ven malogradas”.

La novela, a decir de Cano, “trata de ese tipo de jóvenes que podrían responder a ese poema de Gil de Biedma que dice 'Yo vine a llevarme la vida por delante' y luego se encuentra con el reverso del poema, 'Que la vida iba en serio uno lo empieza a descubrir más tarde”.

Admite cierto tono autobiográfico, pues el propio autor estudió en un colegio privado en los 80 y 90, que puede ser elitista o clasista, pero “la novela es una realidad deformada y esa exageración sitúa al lector en ese poso o sedimento del clasismo, en un claro referente a 'La ciudad y los perros', de Vargas Llosa, que también trataba el salvajismo”.

Se habla, añade, de “abusos cuando no se había creado el término 'bullying', y en ese momento se escondía, se pensaba que imprimía carácter, creían que formaba parte de la educación psicológica, pero existía tanto como ahora, si no más”.

Confiesa el autor murciano que “el sistema judicial español está tratado de manera despiadada, aunque también esté satirizado. Es un sistema arcaico, farragoso y al que urge modernizar y dotarlo de más medios humanos y tecnológicos”.

Sin embargo, Cano quería ahondar sobre la cuestión laboral del sistema judicial: “la alineación del aburrimiento y la frustración que produce en los funcionarios y la dinámica entre jefes y trabajadores, siempre sometidos a las dinámicas de poder, y aunque aquí los jefes son jueces, pero se podría dar en cualquier trabajo”.

Como el autor quería tratar una relación convencional, recurrió al formato del chat para así “mostrar una relación a distancia que fuese casi impúdica, para que el lector sintiese lo que pasaría si leyese los whatsap de alguien que ha perdido su móvil”.

Cano, que había escrito desde siempre “por generación espontánea” poemas, relatos y luego críticas, fue postergando la escritura de una novela por los estudios, las oposiciones y la propia vida en general, hasta que consiguió el tiempo necesario y fue entonces cuando retomó ese archivo “con ideas que había ido recopilando”.

Escribir “La edad media” ha sido, asegura, como “escribir cuatro novelas, porque “eran tres historias entrelazadas y luego se tenía que modular y ecualizar la historia global”.

Preguntado por sus referentes literarios, Cano revela que le interesa “la literatura con estilo”, de autores como Belén Gopegui, Álvaro Colomer, Alberto Olmos, Unai Elorriaga o clásicos como Nabokov, Faulkner, Cela o Umbral y “de Vargas Llosa, ahora tan denostado”, le interesa su primera parte como escritor y ensayista.

Y no puede evitar Cano hablar de la nueva generación de jóvenes escritores que ha surgido en Murcia como Miguel Ángel Hernández, también del grupo Renacimiento, Ginés Sánchez, que publica en Tusquets; Rafael Balanzá (Siruela) o Manuel Moyano, que fue finalista del premio Herralde. EFE

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