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Ingrid Haack

Mitilene (Grecia), 15 abr (EFE).- La isla griega de Lesbos está preparada para recibir mañana al papa Francisco y al patriarca ortodoxo Bartolomé, una visita cargada de simbolismo en un momento de críticas feroces contra el hacinamiento de refugiados que ha producido el acuerdo de deportación entre la UE y Turquía.

Las esperanzas de los griegos, así como de las ONG activas en la ayuda a los refugiados está puesta en que Francisco sea fiel a la línea crítica que ha venido manteniendo hasta ahora.

“Durante su visita, Francisco destacará el papel crucial que tiene la solidaridad local e internacional”, pero también “debe hablar sobre las violaciones, el miedo y la incertidumbre que sufren miles de refugiados y migrantes atrapados en el limbo en Lesbos y en otros lugares en Grecia”, señaló Gauri van Gulik, subdirector de Amnistía Internacional para Europa.

Una clara señal de que el papa posiblemente no se limite a pronunciar unas palabras inocuas es la decisión de visitar junto al Patriarca de Constantinopla y al Arzobispo de Atenas y Toda Grecia nada menos que el centro de detención de Moria y no el campamento abierto de Kara Tepe.

Allí, están hacinadas unas 3.000 personas, alejadas de la mirada de la opinión pública.

En Moria, el papa, el patriarca y el arzobispo de Atenas, Jerónimo, saludarán personalmente a unas 250 personas y luego comerán con algunos refugiados, y además firmarán una declaración conjunta, en la que se espera envíen un fuerte mensaje a los líderes internacionales.

A su llegada hoy a Lesbos, el arzobispo Jerónimo recalcó que el objetivo de esta iniciativa de visitar la isla es internacionalizar el problema de los refugiados, que no solo incumbe a Grecia, sino a Europa y todo el mundo.

Tan solo algunas ONG han podido acceder hasta ahora al campo de Moria, convertido ahora en centro de detención.

El campamento de Moria ya era lugar de “parias” antes del acuerdo UE-Turquía, pues desde que estalló la crisis en verano pasado, siempre ha albergado a personas consideradas como potenciales migrantes económicos y refugiados no sirios.

Los sirios eran trasladados a Kara Tepe, un campamento que a día de hoy continúa siendo un centro abierto, pero que ahora alberga a unas 1.000 personas de grupos vulnerables de todas las nacionalidades, básicamente mujeres con sus niños y embarazadas.

El director de este campamento, Stavros Miloyannis, dijo a Efe que todos las personas que pertenecen a grupos vulnerables han sido trasladadas de Moria a Kara Tepe.

En su visita a este centro el papa y los otros dos líderes religiosos no tendrán por tanto que presenciar las escenas vividas en las últimas semanas de mujeres y niños clamando libertad desde la verja con alambre de espino que rodea este centro.

La operación de remozado no se ha limitado al interior de este centro, sino también a los muros de cemento que lo rodean.

En los últimos días, trabajadores municipales se han afanado en blanquear los muros y han borrado algunas de las pintadas que se podían leer, como por ejemplo, “Ningún ser humano es ilegal”.

El acicalado es también visible en la capital de la isla, Mitilene, donde los árboles han sido podados y se ha pedido a los propietarios de todos los vehículos aparcados en el centro a despejar la zona los días 15 y 16 debido a la visita de “personalidades oficiales”.

En cualquier caso, para Lesbos, cuya población ha sido nominada al Premio Nobel de la Paz por su fuerte implicación en la gestión de esta crisis, la visita de Francisco es un reconocimiento histórico, independientemente de que los griegos sean ortodoxos y que muchas personas “no están listas” para superar las divisiones dogmáticas, como reconoció Jerónimo antes de la visita.

En declaraciones a Efe, el alcalde de Lesbos, Spyros Galinós, habló de una visita “histórica” que “premia todos los esfuerzos que hemos realizado” y permite a esta isla enviar un “mensaje de paz”.

“Así, podemos demostrar que todo el mundo debe estar unido frente a los problemas comunes, lejos de los sentimientos de xenofobia, el racismo y el fanatismo”, añadió.

Aunque Galinós reconoció que el acuerdo entre la UE y Turquía presenta una serie de “debilidades” que espera que mejoren con el tiempo, se mostró convencido de que Lesbos “no solo no perderá su espíritu de solidaridad sino que lo reforzará a diario”.

En esta breve visita de escasas cinco horas, el papa tendrá la oportunidad de dirigirse a esa ciudadanía, en un encuentro en el puerto, donde además habrá un acto en memoria a las víctimas de la migración. EFE

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