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Hay al menos tres decenas de métodos fáciles, accesibles y baratos para conseguir aminorar el efecto que el estrés tiene en nuestras ajetreadas e interesantísimas vidas. Cualquier psicólogo puede ofrecer un compendio amplio de todos ellos para realizar en casa. Pero de todos, el que ha provocado un auténtico fenómeno social y ha hecho millonarios a unos cuantos -con sus nombres y apellidos- es este método sencillo de colorear láminas volviendo a nuestra infancia. Hablamos de los 'colouring books', los libros para colorear de toda la vida, pero en su versión adulta, convertidos en superventas.

Fue a finales del 2014 cuando estos libros entraron con fuerza en España y en las Navidades de 2015 se convirtió en uno de los regalos estrella. No es caro -siete euros de media-, está de moda y regalándolo le dices a alguien que sabes que él es moderno y que te consta que está en el mundo. Que es una persona informada.

                               

Y es que pintar relaja. “Cuando nos centramos en pintar, en la coordinación ojo-mano, ponemos en funcionamiento el hemisferio izquierdo, encargado del pensamiento. Esto inhibe el sistema límbico, o lo que e s lo mismo, ayuda a olvidarnos de lo que nos preocupa”, explica Silvia Álava de la Clínica Álava Reyes de Madrid. De este modo, el cerebro descansa y recupera su “orden interno”, y facilita la vuelta a tareas más complicadas que a todos nos competen. Ahora bien, el mismo efecto se puede conseguir de otros modos. ¿Qué ocurre? Lo moderno, lo 'chic' es sentarse a pintar un rato en casa.

Así, “basta con decir que las personas inteligentes, los triunfadores en distintos campos y, por supuesto, en nuestro entorno, suelen tener tres o cuatro de estos 'hobbies' simples como este para conseguir equilibrio, para que los demás repitamos estrategias, consejos y por supuesto consumamos”, dice Francisco Arribas, sociólogo y consultor en consumo, marketing y estudios de mercado.

“Ha ocurrido lo mismo con los 'runners', los corredores que se lanzan a la calle para hacer deporte como método antiestrés. Se ha generalizado entre mucha gente que antes no corría, no hacía deporte. ¿Problemas? Por supuesto, se están provocando lesiones muy graves porque con mucha facilidad. Muchas personas nunca han tenido esa costumbre o porque lo hacen sin poner en marcha controles adecuados”, dice la psicóloga del deporte y profesora de la Universidad de Granada, María Pilar Martos. “Pero es que ahora si no corres no eres nadie”, dice en torno chusco.

Y sí, precisamente el mercado se ha roto: ¿Qué ha ocurrido? La ilustradora escocesa Johanna Basford vende más libros y en menos tiempo que novelistas pretendidamente geniales -y también de moda-, como el norteamericano Jonathan Franzen, finalista del Premio Pulitzer. Esta ilustradora ya millonaria, autora de cinco bombazos editoriales asegura que su obra ayuda a desconectarse de las pantallas, en lo que llama “desintoxicación digital”. ¿Tanto yonqui de los chismes hay en la actualidad? ¿Tan pocos recursos para olvidarse de la dichosa tableta? El caso ha llegado a tal punto, que las marcas más populares de los grandes fabricantes de lápices de colores se han visto abrumados con un boom en la demanda de sus artículos para el que no estaban preparados y que les ha obligado a acelerar la producción para no desabastecer a sus nuevos compradores. En serio…

Faber-Castell, que es uno de los fabricantes de lápices de colores de mayor tamaño en todo el mundo, ha tenido que empezar a ampliar turnos en su fábrica en Alemania para poder cumplir con la demanda, como explicaron sus responsables a 'The Independent'. La marca está viendo como sus cifras de facturación están creciendo a doble dígito por culpa de la demanda asociada a los libros de colorear para adultos.

Y es que, por supuesto, los compradores de estos libros de colorear no solo se hacen de forma masiva con los citados volúmenes, sino que también invierten de forma bastante importante en el consiguiente material para colorear.  Según los datos de los propios fabricantes, los compradores quieren lápices de calidad y buscan también las cajas de gran tamaño y no solo las que se limitan a los colores básicos. Es decir me quito la el estrés trazo a trazo, pero además, soy el coloreador más elegante de mi barrio por que no lo hago con las pinturas de mis hijos, sino con las mías propias, que son de marca. En Faber-Castell señalan que los compradores quieren las cajas de 72 e incluso 120 colores. No son los únicos, tanto Staedler como Stabilo, otras dos marcas muy populares de lápices de colores, también han visto aumentar la demanda de producto. De media el aumento ha alcanzado un 200%. Casi nada.

Baste decir que esta autora es ya la imagen de algunos fabricantes de estos lápices y otros productos de escritorio. Y si entramos a la web de alguna de ellas, como Staedler, lo primero que vemos es la cara de la propia Johana Basford. Es decir, casi la misma identificación simbólica que se produce entre sujeto y objeto con las tácticas de esponsorización que unen a marcas como Nike y Cristiano Ronaldo. Bueno, casi.

“Se ha creado un monstruo”, dice el experto Francisco Arribas. “El acceso a la información es rápido por los nuevos medios, por internet y el móvil, que los especialistas en marketing intentamos crear 'marca' y 'tendencia' igual de rápido. Es necesario alimentar esa especia de rueda del consumo que no puede parar. Por que las modas se queman y hay que aprovechar”, prosigue. En opinión de este experto, “un fenómeno editorial bastante minoritario ha explotado un filón y se ha convertido en tendencia. Pero de tal modo, que una industria asociada no estaba plenamente preparada. Y hay tensiones en el mercado”, concluye.

Según este sociólogo, en la actualidad se da un fenómeno inverso y paradójico con el concepto de sociedad abierta: “Por un lado con los nuevos medios, que conllevan, además una publicidad nueva y nuevas fórmulas de persuasión y venta, hay una sobreabundancia de información sobre cualquier cosa. Por minoritaria que parezca. De ese modo, con el acceso generalizado a los medios a través de tabletas y móviles, se produce una democratización. Todo el mundo consume mucha información. Y con el debido proceso, a la inversa, nos deja en paños menores ante empresas que no paran de lanzas tendencias muy atractivas y de fácil venta”.

En esa idea abunda Santiago Pardilla, sociólogo y experto en marketing digital, investigación de mercado y consumo: “Somos muy borregos, con perdón. Estamos muy influidos por la publicidad y especialmente por las 'celebrities' e 'influencers digitales. En marketing digital, no podemos minimizar el poder de influencia del que disfrutan las blogueras de moda y similares  en el consumo y en la creación de tendencia”

Es decir, si los psicólogos dicen que tengo un problema por vivir tensionado y que pintando una lámina como en el 'cole' puedo combatir mi exceso de estrés… ¡La tendencia puede estar creada! Después de todo, ¿quién quiere ser menos listo, menos 'chic' y moderno que el cuñado odioso que todos sentamos a nuestra mesa de vez en cuando?