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Quito, 7 abr (EFE).- La oposición y el oficialismo se hicieron hoy fuertes en las calles y plazas de Quito y de otras ciudades ecuatorianas, en sendas concentraciones por una reforma tributaria impulsada por el Ejecutivo que grava con nuevos tributos a los cigarrillos, el alcohol y las bebidas azucaradas, entre otros.

Grupos de oposición de derechas, a través de las redes sociales, convocaron para hoy a una movilización en Quito para oponerse a la reforma y criticar la política económica del Gobierno.

Ellos se concentraron en la avenida de Los Shyris, en un sector comercial de la ciudad, que ya ha sido escenario de pasadas manifestaciones en las que, como ahora, también han pedido la salida del poder del presidente ecuatoriano, Rafael Correa.

“Fuera Correa, fuera” gritaron cientos de opositores, muchos vestidos de negro, en señal del “luto” que dicen vive la Patria con el actual Gobierno.

También expusieron una gran bandera tricolor (amarillo, azul y rojo), los colores del estandarte nacional, que extendieron a lo largo de un trecho de la avenida, cerrada hoy al tránsito.

Decenas de policías custodiaron la concentración opositora que, a momentos, tuvo que extremarse para contener a los manifestantes, aunque no se registraron mayores altercados.

Pancartas en las que los opositores calificaron a Correa de “prepotente” y al Gobierno de “dictadura” se observaron durante la concentración.

También pasearon dos monigotes, uno en forma de “borrego”, en alusión a los seguidores de Correa, y otro de “sandwich”, por los aperitivos que los opositores dicen que reciben los oficialistas cuando acuden a las manifestaciones convocadas por el Gobierno.

Uno de los políticos opositores, Andrés Páez, calificó como “un acto de provocación” el hecho de que policías colocaran vallas para impedir que la manifestación ocupe toda la avenida.

“Hoy la Shyris le dijo a Correa nuevamente que está en contra de sus impuestos y sus fiestas”, dijo Páez en relación a la reforma tributaria y a la concentración oficialista de hoy, que incluso fue amenizada con música.

En la costera Guayaquil, la ciudad más poblada del país y considerada como el bastión de la oposición, la marcha de esa tendencia fue encabezada por un monigote que asemejaba al presidente Correa.

La movilización en Guayaquil, según varios medios de comunicación, concluyó con dos personas detenidas por forcejeos con la Policía.

Asimismo, una persona ha sufrido heridas en Guayaquil, cuando los agentes pretendían arrebatar a los manifestantes el monigote con la imagen de Correa, según el portal web del diario El Comercio.

Las protestas de hoy no contaron con el apoyo de sindicatos y grupos de indígenas opositores, que han preferido evitar el acompañamiento a los grupos de derechas, a quienes también critican.

Al finalizar la protesta en Quito, varios opositores convocaron a repetir movilizaciones similares los días jueves.

Por contra, el oficialismo también concentró a sus simpatizantes en la plaza de La Independencia, frente al Palacio de Gobierno, bajo la consigna de defender la “Revolución Ciudadana”, como se conoce el modelo que aplica Correa en el país.

Allí también figuraron monigotes con rostros de políticos opositores a los que acusaron de ser los responsables de la crisis económica que soportó el país en el año 1999, considerada una de las peores de la historia ecuatoriana.

El mandatario, desde el pretil del Palacio de Gobierno y frente a sus seguidores, pronunció un discurso en el que volvió a decir que podría haber supuestos intentos desestabilizadores detrás de las protestas de la oposición.

Correa tildó a la protesta opositora como “la marcha del tabaco y ron” y dijo que esta no solamente se ha convocado contra la reforma tributaria, sino que, según él, para tratar de desgastar al Gobierno.

“No es solamente la marcha del tabaco y ron”, sino es una movilización “para inmovilizarnos, desgastarnos y de ser posible desestabilizarnos”, señaló el gobernante.

Insistió en su posición de que los grupos de oposición de derechas del continente, junto con algunos medios de comunicación y corporaciones poderosas, que no identificó, llevan adelante una “restauración conservadora” en la región, dirigida, especialmente, contra los llamados Gobiernos progresistas.

Correa dijo que esa estrategia está presente en Venezuela, Bolivia y Brasil, pero remarcó que en Ecuador esos grupos “no pasarán”. EFE

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