Compartir

París, 7 abr (EFE).- El presidente francés, François Hollande, y la canciller alemana, Angela Merkel, presentaron hoy una defensa común del acuerdo sobre los refugiados entre la Unión Europea (UE) y Turquía en nombre de la preservación de la libre circulación en Europa que exige el control de las fronteras exteriores.

“Tenemos que volver lo más rápido posible a los procedimientos de Schengen permitiendo a la vez un retorno a sus países, con dignidad, de los refugiados que no pueden hacer valer su derecho solicitando el asilo”, señaló Hollande.

En la comparecencia de prensa conjunta con Merkel al término de un consejo de ministros franco-alemán en la ciudad francesa de Metz, el jefe del Estado insistió en que Francia ha asumido la parte que le corresponde con los 30.000 refugiados que acogerá este año.

Merkel justificó la pertinencia del acuerdo con Turquía cerrado el pasado 18 de marzo, que prevé la expulsión de los inmigrantes que lleguen por el mar Egeo a Grecia o que hayan llegado desde entonces, a cambio de aceptar hasta un máximo de 72.000 de los refugiados que se encuentran en Turquía.

“Nos encontramos en una situación muy complicada con un número muy importante de refugiados”, señaló la canciller.

Uno y otra se esforzaron en mostrar una posición conjunta, que ponga fin a las divergencias constatadas en los últimos meses, y que llegaron a su punto álgido en febrero con unas declaraciones muy críticas del primer ministro francés, Manuel Valls, con la política inicial de puertas abiertas de Merkel.

Hoy, la jefa del Gobierno alemán dijo estar “muy contenta” de haber coincidido con Valls en Metz, y comentó que “las críticas más bien (le) estimulan que (le) enfadan”.

En el texto de conclusiones presentado al término del encuentro de los dos Ejecutivos, Francia y Alemania subrayaron que los acuerdos UE-Turquía para “atajar el flujo de inmigrantes en situación irregular deben aplicarse rápida y plenamente”.

Teniendo en cuenta las “condiciones difíciles” en que Grecia tiene que asumir la responsabilidad de gestionar la frontera exterior del espacio Schengen, París y Berlín se comprometieron a enviar hasta a 600 agentes para el control de las fronteras y el tratamiento de las demandas de asilo.

Aseguraron que “en las próximas semanas” habrá “un crecimiento sustancial” del número de refugiados que serán reenviados de Grecia a Turquía.

También indicaron que van a prestar apoyo a Atenas para que en los controles de los inmigrantes que entran clandestinamente en el país, se cotejen sus identidades con las que están en las bases de datos europeas e internacionales de delincuentes y sospechosos.

Más allá de este asunto, París y Berlín señalaron que Europa debe prepararse para el futuro a un desafío migratorio “que es global, reforzando Schengen y la protección de las fronteras exteriores de la UE y adaptando el sistema europeo común de asilo”.

Sobre este aspecto, teniendo en cuenta “las enseñanzas de la situación de los últimos meses”, coincidieron en considerar “necesario revisar” el reglamento de Dublín, una clara alusión al principio que estipula que los demandantes de asilo deben presentar sus solicitudes en el primer país de entrada a la Unión.

Hollande y Merkel reafirmaron su apoyo al Gobierno libio de unidad nacional dirigido por el primer ministro Fayez al Sarraj, con la vista puesta en que el país puede degenerar en “un caos” que genere una nueva crisis de inmigrantes hacia Europa.

La filtración de los llamados “papeles de Panamá” también estuvieron en la mesa del consejo franco-alemán y, en respuesta a la ola de indignación que han generado en torno a las prácticas de opacidad, Hollande prometió acciones contra las “empresas en Europa” que faciliten la creación de sociedades pantalla.

“Si hay empresas en Europa que se dedican a esas artimañas (…) se las perseguirá”, argumentó antes de añadir que “no solo es nuestro deber, sino también nuestra obligación para garantizar nuestra propia seguridad”.

En cuanto al revés al acuerdo de asociación UE-Ucrania por el referéndum en Holanda, donde ha sido rechazado por el 61,1 % de los votantes, los dos mandatarios afirmaron que Francia y Alemania lo seguirán aplicando.

Hollande hizo notar que el referéndum holandés era “consultivo” e insistió en que París y Berlín seguirán “apoyando a Ucrania y aplicando, en los que (les) concierne a los países respectivos, el acuerdo de asociación”. EFE

ac/emm