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'Americanos, os recibimos con alegría', rezaba la copla de 'Bienvenido Mr Marshall' allá por 1953. En la actualidad no son únicamente americanos los estudiantes que llegan cada año a nuestro país. No es fruto de la casualidad que España se haya convertido recientemente en el destino preferido de los alumnos que forman parte del programa Erasmus. También lo es en la emisión de jóvenes a distintos países repartidos por todo el planeta. Conclusión: Nuestros jóvenes están encantados de viajar al extranjero para formarse y desde el exterior ven la Península como el destino ideal. ¿Por qué?

Ya que se trata de un programa educativo, es obligatorio pensar que las universidades españolas serán uno de los principales motivos que llevan a los estudiantes extranjeros a elegir España como primera opción. ¿Verdad? Pues no, esa no parece ser la razón.

Para descartarla únicamente tenemos que reparar en el último ránking elaborado por Times Higher Education. Publicado hace tan solo unas semanas, tan solo cinco universidades españolas consiguen colarse entre las 200 mejores de toda Europa.

REINO UNIDO, A LA CABEZA

Si la decisión dependiese únicamente del prestigio de los centros educativos, Reino Unido sería el destino preferido por los alumnos Erasmus. Hasta 46 universidades británicas se cuelan en el listado, copando además las tres primeras posiciones. La Universidad de Oxford se sitúa en primer lugar, seguida de la de Cambridge y el Imperial College de Londres.

Para encontrar al primer centro español tenemos que bajar hasta el puesto 70, donde destaca la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB). Tras ella, la Universitat Pompeu Fabra (80), la Universitat de Barcelona (86), la Autónoma de Madrid (160) y la Universidad de Navarra (170).

¿LA ACOGIDA?

Descartado el prestigio de las universidades españolas como motivo fundamental del éxito de España en el programa Erasmus, nos preguntamos por cómo es la acogida de los estudiantes nacionales a los extranjeros. Y sí, cada inicio de curso no desplegamos precisamente una pancarta de bienvenida como en la película de Luis García Berlanga.

«Me pareció que los estudiantes españoles ya están un poco hartos de 'ayudar' a los Erasmus«. Así nos responde Eva, una joven eslovena de 24 años cuando le preguntamos por cómo recuerda la acogida de los estudiantes nacionales a su llegada a España.

Y como Eva, otros muchos jóvenes apuntan hacia el mismo sentido. Dunja, también eslovena y de 25 años, se muestra algo más cauta a la hora de definir este aspecto, aunque reconoce que «depende de las personas, pero no diría que los alumnos españoles son muy acogedores«. Para Dunja, que cursó un año de Periodismo en la Universidad CEU Cardenal Herrera de Valencia, la experiencia fue «inolvidable», pero reconoce que «el nivel académico era bastante bajo, las cosas que nos enseñaron eran muy básicas».

Y si cambiamos de país, no lo hace su opinión. Marie, una joven alemana de 26 años, llegó a sentirse «como un alíen con el que nadie se quiere juntar». Ella estudió Administración y Dirección de Empresas (ADE) en la Universidad Politécnica de Valencia y reconoce que «la acogida no fue tan positiva como esperaba», especialmente para los alumnos con un nivel muy limitado de castellano.

Magda, una polaca de 22 años, también define sus primeros días de estudiante Erasmus como «difíciles». «Al principio noté a la gente muy cerrada y algunos ni siquiera me querían contestar», reconoce la estudiante de la Universidad Complutense de Madrid y destaca que «los chicos eran mucho más amables que las chicas».

Todas ellas coinciden en señalar que, pese a que hay excepciones, los principales apoyos de los estudiantes extranjeros son entre Erasmus, sean o no de su misma nacionalidad.

EL CLIMA Y LA CULTURA, CLAVES

Al igual que sucede con el turismo, el clima y la cultura española son dos puntos clave para llamar la atención de los estudiantes extranjeros. Pese a que no todos los casos son iguales, un buen número de Erasmus se decantan por España atraídos por el sol que luce en buena parte de la Península y para mejorar su nivel de castellano.

Especialmente llamativo es el caso de Magda. A pesar de que sus padres también veían Italia con buenos ojos, esta ciudadana polaca tenía muy claro que su destino era «Madrid o nada», sobre todo después de haber visitado la capital de España durante su adolescencia para aprender español. De hecho, tan solo necesitó tres meses para decidir que quería cambiar su residencia y comenzar aquí de nuevo Periodismo, convalidando únicamente algunas asignaturas.

¿CUÁNTO CUESTA SER ESTUDIANTE ERASMUS EN ESPAÑA?

A la hora de elegir destino Erasmus, es evidente que el factor económico también resulta fundamental. En este sentido, el coste de vida en España se sitúa por debajo de las principales capitales europeas.

Por ejemplo, alquilar un piso de una habitación en el centro de Madrid ronda los 700 euros, mientras que en Londres puede dispararse hasta los 1.700 euros, y en Ámsterdam o París hasta los 1.100 euros.

Algo muy similar ocurre con el transporte público. Desde hace unos meses los jóvenes menores de 26 años pueden moverse por la Comunidad de Madrid a un coste de 20 euros al mes. Antes de la tarifa plana implantada por la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, el abono mensual de la zona A tenía un coste de 35 euros -54 si hablamos de un abono adulto-. En cualquier caso, este precio se sitúa lejos de los 150 euros a los que asciende el transporte público mensual en Londres o los 80 euros de Ámsterdam.