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Esta madrugada estrenaremos el horario de verano y primavera. Los relojes deben adelantarse a las 2.00 de la madrugada. A esa hora serán en realidad, las 3.00.

El gesto de teclear la nueva hora o de mover las manecillas del reloj puede parecer fácil, pero no es lo es tanto en nuestro cerebro, que lleva también inscritos los horarios y que no se reprograma como cualquier dispositivos digital al uso. Las consecuencias varían dependiendo de al persona, pero los efectos, similares a un 'jet lag', son más acusados en los niños y en las personas mayores.

Toma nota de los siguientes consejos:

– No desesperes: Si en los días siguientes te encuentras irritable, triste o más fatigado de lo normal, no desesperes. Es normal. Tu cuerpo se tiene que habituar a los nuevos horarios, y lo normal es que el proceso no tarde más de tres o cuatro días.

– Poco a poco: En la medida de los posible modifica tus horarios poco a poco. Puedes emplear tres días en ir yéndote a dormir un poco antes o comer un poco antes. De esta forma tu cuerpo se adaptará mejor. Los cambios abruptos no nos sientan bien. lo suyo es una modificación de 15 minutos cada día.

-Procura comer bien: si a las dificultades para conciliar el sueño normalmente asociadas al cambio de hora la añadimos el darnos atracones o irnos a la cama con hambre nos resultará más difícil todavía.

– Mantente hidratado: Te ayudará también a mantener un estado de ánimo óptimo. Además debes evitar las bebidas estimulantes, como el té o el café. También el alcohol.

– Haz ejercicio. Libera endorfinas  que contrarrestan los efectos hormonales y ayudarán a tu cuerpo a relajarse.