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Vitoria, 24 mar (EFE).- El obispo de Vitoria, Juan Carlos Elizalde, analiza en sus primeros días en el cargo la posibilidad de que la Iglesia vasca adopte gestos y abra cauces que ayuden al perdón, la paz y la reconciliación de la sociedad con ETA.

En una entrevista con Efe, Elizalde considera que hacer una aportación a la superación del fenómeno terrorista es un reto de tal magnitud que “las palabras se quedan cortas”.

Considera que en una sociedad “fragmentada y dividida” como la vasca, con “grandes heridas” provocadas “por personas concretas” y con resentimiento, “la Iglesia católica brinda el milagro del perdón”.

Admite que “humanamente hay cosas imperdonables” pero opina que, aunque haya colectivos que parezcan “irreconciliables”, la fe abre una puerta a la posibilidad de “superar el odio”.

Elizalde es consciente de que hay víctimas de ETA que todavía hoy se sienten incapaces de perdonar e insiste en que la Iglesia católica puede aportar “su experiencia de perdón”.

Recuerda el nivel de violencia y de conflicto que vivieron hace años países como Ruanda (África), donde las matanzas entre hutus y tutsis derivaron en un genocidio y en una guerra civil y advierte de que actualmente ambas etnias conviven y son capaces incluso de organizar seminarios juntas.

Aunque no lleva ni 15 días al frente del Obispado de Vitoria ha mantenido ya reuniones con vicarios, sacerdotes y religiosos, a quienes está consultando para ver qué gestos podría hacer la Iglesia vasca para acompañar a la sociedad a recorrer el camino del perdón.

Descarta tomar una iniciativa “personalista” ni que ésta se quede en palabras. “Hay pastorales antológicas sobre este tema pero creo que hace falta algo que aúne más los corazones y que impulse una línea de encuentro”, apunta.

Admite que en la Iglesia vasca no hay uniformidad de opiniones sobre este tema pero considera que el hecho de que haya distintas sensibilidades eclesiales incluso a nivel de sus pastores “ayuda a tender más puentes”.

Elizalde se declara sin perfil político y opina que la Iglesia vasca no tendrá que posicionarse sobre debates importantes para el futuro de Euskadi como el derecho a decidir, ya que a su juicio, “es a los laicos a los que les toca mostrar sus preferencias y definirse”.

Sobre el nacionalismo, lo describe como una posibilidad más de organizar la sociedad siempre que no sea “exclusivista ni elitista”.

A la Iglesia vasca la ve “llena de posibilidades” y opina que es “muy accidental” que los obispos de Vitoria, Bilbao y San Sebastián salgan de sus canteras.

Nacido en Navarra y licenciado en Filosofía por la Universidad del Opus, así como en Teología y en Teología Espiritual tanto en Burgos como en Madrid, descarta que el Vaticano le haya elegido para castigar a un clero local por su pasado progresista.

Sobre los temas que le preocupan cita la falta de vocaciones en el Seminario de Vitoria. Además, le duele la respuesta de la Unión Europea al problema de los refugiados que huyen de la guerra en sus países y a quienes se echa “después de darles unas expectativas falsas”, denuncia.

“La Europa de los mercaderes ha olvidado sus raíces cristianas”, lamenta.

También se posiciona a favor de la apertura de mezquitas en Euskadi y opina que los recientes ataques contra este tipo de templos tienen como caldo de cultivo “los prejuicios, las mentiras y la radicalización”. EFE

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