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Atenas, 22 mar (EFE).- El Gobierno griego acusó hoy a Ankara de incumplir su parte del trato al seguir permitiendo la llegada de nuevos migrantes a las islas del Egeo oriental dos días después de entrar en vigor oficialmente el acuerdo Unión Europea-Turquía.

La portavoz del Ejecutivo, Olga Yerovasili, aseguró que “Turquía no está aplicando sus compromisos” y dio un plazo de diez días para que el acuerdo se cumpla.

Según los datos publicados hoy por el centro de gestión de crisis del Gobierno griego, entre las 07.30 hora local del lunes (05.30 GMT) y la misma hora de hoy llegaron a las islas del mar Egeo 600 personas: 281 a la isla de Quíos, 181 a Lesbos y el resto a Kos y Leros.

Yerovasili reconoció que durante un tiempo transitorio “ninguna de las partes” puede cumplir sus compromisos.

“Cada demanda será examinada individualmente. Hay también otros países, además de Turquía, que son seguros para algunos refugiados”, añadió Yerovasili.

La Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) confirmó hoy que se distancia del acuerdo y que no colaborará con las autoridades europeas en el proceso de identificación de solicitantes de asilo en Grecia porque los demandantes estarán en centros de detención, una política que el organismo rechaza.

La ACNUR tampoco distribuirá ayuda humanitaria ni colaborará en las labores de traslado en las islas griegas, como hacía hasta ahora, unas tareas que la organización humanitaria confía sean asumidas por la UE.

En el comunicado conjunto entre la UE y Turquía de la semana pasada se especificó que la identificación de migrantes se realizaría “en cooperación con ACNUR”.

Hasta el 28 de marzo, es decir, pasada la Semana Santa católica, no está previsto que empiecen a llegar a Grecia los refuerzos necesarios de las diversas agencias europeas, un contingente total de entre 2.300 y 4.000 personas.

Actualmente hay en las islas del este del Egeo 5.775 migrantes y refugiados, entre los que estaban antes de entrar en vigor el acuerdo y que no podrán ser expulsados y los que llegaron después.

El Gobierno griego trasladó la pasada noche a 150 migrantes, la mayor parte de ellos paquistaníes, de Lesbos al puerto ateniense del Pireo con destino al centro de detención de Corinto.

Yorgos Kyritsis, portavoz para la gestión de refugiados, desmintió hoy las acusaciones de que se hubiera transportado a estos migrantes maniatados durante su viaje en barco, aunque sí ha admitido que fueron esposados al desembarcar.

Kyritsis salió al paso también de las informaciones que aseguraban que los centros de acogida se convertirán en centros de detención y explicó que mientras no se comiencen a tramitarse las solicitudes de asilo todos los que llegan tienen que estar bajo custodia.

En relación con el continuado nivel elevado de llegadas, Manolis Vúrnus, el alcalde de Quíos, la isla que mayor número de refugiados ha recibido desde el domingo, manifestó a Efe su temor de que el acuerdo no podrá aplicarse si esta situación no se revierte.

El alcalde advirtió de la necesidad de que este acuerdo se aplique, porque “de lo contrario la situación dejará de ser gestionable para Grecia y quizás para Europa”.

Mientras, el número total de migrantes y refugiados repartidos por toda Grecia asciende hoy a 52.207 personas, siendo el campamento fronterizo de Idomeni el que más gente alberga, 13.250.

Un refugiado se prendió hoy fuego en Idomeni, según confirmó a Efe una fuente de la policía de Macedonia Central, aunque otros refugiados que estaban junto a él lograron extinguir el fuego y ponerle a salvo.

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