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El pasado domingo, más de 30.000 personas según la Fundación Toro de Lidia (10.000 según fuentes oficiales), se manifestaron en las calles de Valencia para defender la libertad de la tauromaquia, una “profesión que está perseguida por la politización en los últimos años”. A su vez, paralelamente en la misma ciudad, un grupo de activistas antitaurinos protestaba ante el Ayuntamiento contra la muerte de más de un centenar de toros que se dan en la Ciudad del Turia durante la celebración de las Fallas.

Valencia ha sido la ciudad protagonista del último choque entre taurinos y antitaurinos, más aún después de que Joan Ribó, alcalde de la ciudad, planteara a los primeros la necesidad de instaurar las corridas a la 'portuguesa', es decir, mantener la fiesta del toreo pero sin dar muerte al animal en la propia plaza.

“Es una posibilidad interesante, ya que se puede conjugar con el respeto a los animales. Hay países que lo están haciendo y me parece que sería importantes que en España pudiéramos llegar a un acuerdo en el que los toros no tuvieran ese trato”, ha defendido el regidor municipal valenciano.

En concreto, esta práctica taurina que se ejecuta en Portugal es igual que en España en los dos primeros actos: el picador 'marca' con el caballo al toro, los banderilleros hacen su trabajo y el diestro, aquí está la diferencia, clava una banderilla 'simbólica' que no acaba con la vida del astado. La espada no entra en acción en este tipo de corridas.

Lo que para Joan Ribó supone una posibilidad, para el Partido Animalista (PACMA) es un “auténtico disparate”. Laura Duarte, portavoz del grupo, considera que las palabras del alcalde de Valencia son “poco valientes” y que no “representan la claridad de lo que realmente son las corridas a la portuguesa”.

“Con ello no se acaba con el sufrimiento del animal. Joan Ribó debería prohibir todo tipo de corridas. En este tipo de eventos, el toro no muere en la plaza pero lo hace más tarde. Lo único que se consigue con ello es esconder su muerte y prolongar todavía más tiempo su agonía, defiende Duarte.

Desde PACMA consideran que Ribó está claramente influenciado por el lobby taurino, más aun si cabe por la manifestación del pasado domingo en Valencia. “En las elecciones no era partidario de los festejos taurinos. Su intención inicial era una e incluso había mostrado su interés por acabar con el sufrimiento de los toros y al final su postura ha sido otra. Se ha visto obligado a pronunciarse para contentar a una de las partes afectadas y así ha sido”, apuntan.

Para el Partido Animalista, la protesta taurina en la Ciudad del Turia no es más que una muestra de que “no tienen salida” y de que el mundo de los toros “agoniza”. “Cada día tienen menos apoyos y saben que su final está cerca”, concreta Duarte.

La portavoz de PACMA plantea a Qué.es una solución lo menos dolorosa posible para las personas que trabajan en el mundo taurino, uno de los principales discursos que dan sus afectados, además del propio “arte del toreo”, para que no se prohíba en España. “Es un negocio ruinoso y hay salidas interesantes que permiten destinar a todos esos trabajadores del sector en otro tipo de eventos”, explica Laura Duarte.

“Hay veces en los que el dinero no debe importar. Los toros generan muchos ingresos pero el tráfico ilegal de armas también lo hace y no por ello debe ensalzarse su contribución económica a la sociedad, reflexionan desde PACMA.

Y es que según las organizaciones antitaurinas, los festejos taurinos reciben, aproximadamente, 500 millones de euros que “tendrían mucho más sentido que se destinaran a otros ámbitos de la sociedad que los necesitan en estos momentos”.

¿QUÉ PIENSAN LOS TAURINOS?

Victorino Martín es uno de los ganaderos más importantes de España, cuyos astados forman parte de carteles tan prestigiosos como la Feria de San Isidro de Madrid o la Semana Grande de San Sebastián, entre otras y múltiples corridas en España en las que sus toros bravos han participado. Se trata de una ganadora prácticamente centenaria (nació en 1919) y de las que más tradición familiar tiene en el toro de lidia en España.

Para Victorino, la propuesta de Ribó se basa en la ignorancia y el poco respeto al animal. “Como ganadero, matar al toro a la portuguesa supone más dolor aún que en la plaza. Durante su lidia, su adrenalina y las hormonas hacen que apenas sufra cuando el torero acaba la faena con la espada. Si se hace en toriles al día siguiente, con las heridas en frío, su tortura es mucho más alta”, apunta.

El ganadero no solo critica las intenciones de Ribó sino que arremete contra su decisión de prohibir corridas como los 'Bous al Carrer' o el 'Bou Embolat' en algunas pedanías cercanas a Valencia. “No se puede aceptar que salga a la tangente y que nos proponga una prohibición a los toros en diferido que pretende acabar con la tauromaquia. Lo único que quiere es favorecer el ego de los que quiere imponer sus ideas”, defiende Victorino Martín.

Toreros como Juan José Padilla o Juan Diego, presidente de la Unión de Toreros, van en la misma línea que Victorino Martín. “La muerte del toro va intrínseca en el espectáculo, cuando el toro entrega su vida, también tiene la posibilidad de quitársela al matador, en una lucha de igual a igual”, apunta este último.

En declaraciones a la Agencia EFE, Juan Diego cree que los toreros “no nos sentiríamos como tal” si después de una faena “vemos que le pegan un tiro o acaban con él de manera fría en los corrales”.

En su opinión, los animalistas representan un “grupo de 20 o 30 personas” que están financiados por “importantes grupos no españoles” que tienen como objetivo acabar con todo lo que “se les ponga por delante”. “Reciben dinero de grupos que venden productos para animales de compañía que plantean la artificialidad y antinaturalidad de estos. Cuando acaben con los toros, seguirán con la caza y otras chorradas como prohibir los perros en los pisos porque no son ecológicos”, critica duramente Victorino Martín.

Para el mundo taurino, uno de los principales problemas de la versión animalista es su punto de vista de “imponer” sus ideas a costa de arrasar las del contrario. “Soy independiente, soy demócrata y orgulloso de ser taurino. Conozca a muchos como yo, de derechas, de izquierdas, ricos y pobres que disfrutan con una cultura que socializa y trata a todo el mundo por igual, defiende el conocido ganadero madrileño.

Más allá de la realidad del arte del toreo “intrínseco”, tal y como defiende Victorino Martín, el ganadero recuerda que el toro bravo “genera una gran riqueza” en zonas desprotegidas y apartadas de las grandes ciudades. “Hay que saber de lo que se habla y de lo que hacemos. Somos personales normales como el resto. Amamos a los animales como a los que más”, concreta.

Por último, Martín asegura que “sabe de qué va la historia de los toros a la portuguesa” y que jamás participaría en un “teatro como ese”. “Conmigo que no cuenten. Sería lo último”, zanja el ganadero.

Las palabras de Ribó no solo no han sido bien recibidas por taurinos y antitaurinos sino que la propia Diputación de Valencia lo ha rechazado por adelantado. ¿Tendrá apoyos en el futuro? Habrá que esperar novedades…