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Atenas, 15 mar (EFE).- Tras el éxodo masivo de refugiados registrado este domingo el Gobierno de Grecia ha apelado hoy a los más de 12.000 habitantes del campamento fronterizo de Idomeni a aceptar la oferta de ser trasladados a centros de acogida organizados en lugar de creer en campañas de desinformación.

Ha sido el propio primer ministro, Alexis Tsipras, quien se ha dirigido a los refugiados, en un mensaje televisado que en ningún caso puede llegar a destino, pues en el campamento de Idomeni no hay cobertura de internet.

“Hacemos un llamamiento a los refugiados que están en Idomeni para que dejen de insistir en permanecer en esa zona. Quiero decir a esta gente que las fronteras no cerraron por casualidad, y que no hay posibilidad de que los que cortaron esta ruta la vayan a reabrir”, dijo Tsipras en una conferencia de prensa con el presidente armenio, Serzh Sargsián, quien se encuentra en visita oficial a Atenas.

Tsipras hizo estas declaraciones después de que alrededor de un millar de migrantes y refugiados abandonaran ayer el campamento de Idomeni y cruzaran la frontera hacia la Antigua República Yugoslava de Macedonia (ARYM) por un río.

Mientras tanto, los refugiados han sido devueltos a Grecia, al igual que han sido expulsados, previo pago de una multa de 250 euros, la cincuentena de periodistas y voluntarios, entre ellos varios españoles, que los siguieron en su ruta.

“Ayer hubo un acontecimiento inadmisible. Esta gente que desde hace días vive en condiciones miserables fue víctima de una desinformación por parte de personas que se hacen llamar voluntarias”, señaló Tsipras en alusión al folleto repartido en el campamento que provocó el éxodo.

En este folleto, escrito en árabe, había dibujado un pequeño mapa con la descripción del punto en que termina la valla erigida por el ejército militar, y donde el cauce de un río forma la línea limítrofe.

Además, se decía que la frontera no reabriría y que las autoridades griegas tenían previsto desalojar el campamento, detener a las personas que se encuentran allí y devolverlas en autocares a Turquía.

En un comunicado difundido tras una reunión de urgencia celebrada anoche en la sede del Gobierno, el portavoz del centro de coordinación de la crisis de refugiados, Yorgos Kyritsis, calificó el reparto de este folleto de acto de “desinformación sin escrúpulos”.

“Sabemos que se han distribuido otros folletos con mentiras que dicen a los refugiados y a los inmigrantes que no se suban a los autocares que ofrece el Estado griego, porque supuestamente serán detenidos y deportados a Turquía. Son todas mentiras”, remarcó Kyritsis.

Kyritsis señaló hoy que en estos momentos hay unas 2.000 plazas disponibles y que se están analizando posibilidades de aumentar el número de capacidades.

Además, explicó que en los próximos días varios ministerios (Sanidad, Protección Ciudadana, Migración, Transporte) instalarán en Idomeni contenedores para resolver de inmediato cualquier problema que se plantee, con el fin de evitar que el campamento se convierta en un segundo Calais.

Medio centenar de periodistas y voluntarios fueron testigos de este éxodo masivo, y, según relató a Efe uno de ellos, el fotógrafo y Premio Pullitzer Javier Bauluz, a la marcha se sumó gente de toda edad, “desde niños, hasta abuelas en sillas de rueda o gente con amputaciones cargadas sobre hombros”.

“Después de estar caminando durante varias horas por un sendero y cruzar el río, de repente, aparecieron soldados armados hasta los dientes y con mal talante que nos agarraron y nos amontonaron en dos grupos, dejando que tiráramos las cámaras al suelo”, explicó.

Según Bauluz, director de Periodismo Humano, los militares apuntaron con sus fusiles a los que estaban allí, imagen que, añadió, pudo grabar el videoperiodista Mikel Konate.

Uno de los soldados incluso golpeó con su fusil a un compañero griego, remarcó.

Posteriormente fueron llevados a la comisaría de comisaría de Gevgelija, la localidad fronteriza situada al otro lado de Idomeni, donde permanecieron 13 horas antes de ser expulsados de ARYM, país al que tienen prohibido viajar durante seis meses. EFE

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