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Buena parte de nosotros hemos comenzado en alguna ocasión el año teniendo entre nuestros propósitos bajar unos cuantos kilos de cara a la llegada del buen tiempo, el verano y las vacaciones en la playa. Es una época en la que nos gusta lucir cuerpazo y dejarlo todo para el último momento no es una gran idea, como tampoco lo es comer pasadas de las 3 de la tarde.

Así lo apunta un estudio elaborado por el departamento de Fisiología de la Universidad de Murcia, encabezado por la catedrática Marta Garaulet, que contó con 420 pacientes que para perder peso se sometieron a una dieta mediterránea. El informe ha sido avalado recientemente por un proyecto dirigido por María Izquierdo, de la Universidad de Barcelona, y la propia Garaulet, en este caso con la participación de 270 personas que habían sido intervenidas para una reducción de estómago.

“No comían peor que el resto, ni hacían más actividad física. El único factor distinto era la hora de comer“, destacó la investigadora María Izquierda a 'La Verdad'. Según este análisis, el 70% estaba acostumbrado a comer más tarde de las 3.

Dado que son varios los factores que podrían estar relacionados con la incidencia del horario en un proceso de adelgazamiento, el estudio ha dado lugar a nuevas investigaciones que puedan arrojar más datos en este sentido.