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Bangladesh evoca con sordina a bloguero cuya muerte abrió sangría islamista

Igor G. Barbero

Dacca, 26 feb (EFE).- Con un perfil muy bajo y entre fuertes medidas de seguridad recordó hoy Bangladesh a Avijit Roy, escritor estadounidense de origen bangladesí asesinado hace un año, crimen aún no resuelto que abrió una ola de ataques contra el colectivo librepensador y puso al país en el mapa del extremismo islamista.

Ateo y crítico con el fundamentalismo, Roy fue atacado a machetazos por varios agresores cuando acababa de abandonar con su esposa la céntrica Feria del Libro de Dacca, uno de los eventos culturales más destacados en esta nación de 160 millones de habitantes y mayoría musulmana.

Rafida Bonya Ahmed resultó gravemente herida y no ha regresado de Estados Unidos desde entonces a Bangladesh, mientras que el fundador de la conocida web Mukto-Mona, promotora del libre pensamiento, falleció al instante.

Apenas medio centenar de personas se congregaron esta tarde en el lugar del homicidio para honrar al escritor y depositar coronas de flores bajo una pluma de cartón piedra y una pancarta con su rostro que rezaba: “Si perdemos a Avijit, Bangladesh se pierde”.

Entre los asistentes figuraban estudiantes de la cercana Universidad de Dacca, junto a su padre, Ajoy Roy, y miembros del colectivo secular Gonojagoron Moncho, al que pertenecían varias de las víctimas caídas en 2015 en la serie de cinco ataques mortales contra blogueros y pensadores laicos que comenzó con el asesinato de Roy.

“Hoy recordamos el espíritu y los valores que difundió Avijit, su lucha por la libertad de expresión y la necesidad de que permanezca vivo en la sociedad”, dijo a Efe el líder de Gonojagoron Moncho, Imran H. Sarker.

Sarker, que luego encabezó otros actos como un coloquio y una marcha con antorchas al caer el sol, criticó al Gobierno bangladesí, sin representación en el evento ni palabras amistosas a lo largo de la jornada.

El activista lanzó dardos, por la falta de avances en la investigación de ese y otros crímenes, contra la Policía, que responsabiliza al grupo extremista Ansarullah Bangla Team (ABT) de unas acciones que también han sido reivindicadas por la rama de Al Qaeda en el subcontinente indio.

Las fuerzas del orden han arrestado por el momento a ocho personas, contra las que no han hallado pruebas concluyentes de su implicación en el homicidio de Roy, y ayer anunciaron haber identificado a tres sospechosos de haber participado directamente, que se encuentran en paradero desconocido.

El Buró Federal de Investigación (FBI) estadounidense, que también investigó el crimen sin que hayan trascendido demasiados detalles, debe enviar próximamente unas pruebas forenses que ayudarán en la continuación de las pesquisas, según la Policía bangladesí.

“Hemos perdido a cinco personas en un año, pero lo único que continúa es la inseguridad”, denunció Sarker, al tiempo que recordó que una veintena de blogueros se han exiliado en el extranjero, otros están tramitando peticiones de asilo y muchas personas han limitado notablemente sus movimientos.

“Entretanto, hay personas que son arrestadas por expresar su opinión”, agregó.

Un panorama similar describió la bloguera Shammi Haque, que a finales del año pasado marchó a Alemania tras ser amenazada.

“En Bangladesh, hoy en día, un librepensador o va a la cárcel o no permanece con vida”, dijo Haque a Efe en un mensaje por Facebook.

Aunque la sensación de amenaza continúa, las autoridades han intensificado este año las medidas de seguridad en la Feria del Libro, plagada de torretas policiales y con una alta densidad de agentes: unos 1.200 efectivos, el doble que en la pasada edición.

Sin embargo, pocos guiños hacia Roy había dentro del recinto.

“Fue una tragedia horrible, pero la gente mira hacia delante. En los primeros meses hubo una respuesta masiva. Hoy casi nadie se acuerda”, dijo a Efe un joven estudiante, Saniul Alom.

Dos pequeños carteles con su imagen en una de las tres casas editoriales que venden sus libros en la Feria eran el único recuerdo del fallecido autor.

Eso sí, sus obras eran las más solicitadas.

“Desde comienzos de febrero hemos vendido unos mil ejemplares de sus libros. Es lo que más se compra con diferencia”, aseguró Mohammed Sobud, responsable de ventas de la editorial Suddhoswar.

La oficina de Suddhoswar fue el último objetivo de los radicales islámicos en su cruzada contra el colectivo secular, que irrumpieron en ella el pasado octubre, precisamente por publicar obras de Roy, y causaron heridas a tres personas.

Ese mismo día fue atacado simultáneamente en Dacca otro editor de Roy, Faisal Arefin Dipan, cuya viuda, presente en la Feria, ha querido recoger el testigo para continuar con “el sueño” de su marido, aunque con un cambio: ya no vende obras de Avijit.

“Hacerlo es muy arriesgado, así que hemos pasado página”, lamentó. EFE

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