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El último informe divulgado por la OCDE volvió a sacar los colores al sistema educativo español: uno de cada 10 alumnos de 15 años no alcanza el nivel de conocimiento considerado como básico por el organismo. Y esto a pesar del esfuerzo que hacen los alumnos españoles en casa, con una media de 6,5 horas semanales dedicadas a los deberes frente al 4,9 por ciento de media en la OCDE.

¿No sirven los deberes? El debate sobre las tareas para casa es tan viejo como controvertido. Si para unos los deberes son una medida educativa necesaria, que fomenta el esfuerzo y la organización de los escolares y ayuda a asentar el conocimiento, para otros es un abuso gobernado por la descoordinación que, además, acrecienta las desigualdades entre los escolares.

Lo cierto es que el informe PISA '¿Los deberes perpetúan la desigualdad?' señalaba que la tendencia general es a reducir la cantidad de deberes en casa: en 2003 la media era de 5,9 horas a la semana; una hora más que en 2012. Llama la atención que países cuyos sistemas educativos se evalúan siempre entre los primeros del mundo, como Finlandia o Corea del Sur, son los que presentan menos carga de deberes: 2,8 horas a la semana en Finlandia; 2,9 en Corea. No obstante, PISA, en ese mismo informe reconoce que los deberes sí pueden servir para mejorar los resultados.

UN NUEVO MODELO EDUCATIVO

El debate ha llegado a la primera línea política en los últimos meses. La Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (CEAPA), que representa a 12.000 asociaciones de familias, insiste en la eliminación de los deberes fuera de la jornada escolar. “El factor fundamental es la desigualdad: que a mi hija la sancionen o le bajen la nota si no hace los deberes o los hace mal es echar la pelota en el tejado de los padres, y no todos tienen el mismo nivel o pueden tener la misma dedicación horaria“, explica Jesús Salido, presidente de CEAPA. En muchos casos la solución pasa por academias o profesores particulares, lo que para Salido supone que quien tiene dinero es quien puede seguir progresando“.

Para CEAPA es un asunto “esencial” que esperan poder plantear dentro del debate sobre un nuevo modelo educativoporque la LOMCE se va a derogar. Salido adelanta a Qué.es que están preparando “una petición a Ministerio de Educación para que nos expliquen cuál es la base legal por la que un profesor puede tomar medidas o sanciones en función de lo que ocurra fuera del aula. Sabemos que no la hay“.

El PSOE ya recogió el testigo e incluso lo incluyó en su programa electoral de cara a las elecciones del 20D. Apostaban los socialistas por “promover un acuerdo con las comunidades autónomas para ordenar y limitar los deberes escolares a realizar fuera del horario escolar“.

UN PROBLEMA QUE NACE DEL CAOS

Fueron precisamente el caos y al descoordinación constatada en los deberes de sus tres hijos los que llevaron a la madrileña Eva Bailén a poner en marcha una petición en Change.org que enseguida se hizo viral. Tanto que hoy se ha convertido en un movimiento: hay cerca de 400 peticiones activas en la plataforma que piden a distintos centros educativos un protocolo para “racionalizar” la carga de deberes de los niños.

“Puede parecer algo muy tonto, pero impacta mucho en la vida diaria“, explica Bailén. En su caso, en concreto, el problema afectaba sobre todo al mediano, de 10 años: “Tenía deberes de cuatro asignaturas todos los días. Tenía que dedicar todos los días 2 ó 3 horas diarias mientras que sus hermanas dedicaban media hora o nada“. En una casa en la que además hay una hermana mayor “es muy difícil de explicar“.

Para Cristina Pérez, madre también de tres hijos en Gijón, el “festival de deberes” comenzó con su hijo mayor a partir de 3º de Primaria. “Hay una descoordinación total entre los profesores. Parece que no hablan entre sí”, se lamenta. Y es que la carga de trabajo del niño depende mucho del profesor”. “Los hay que mandan cantidades indecentes”, asegura.

Tenemos muchos correos de familias que se quejan. Familias que con cuatro días de fiesta se tienen que quedar en casa a hacer deberes y estudiar un examen“, cuenta Salido.

Bailén no está en contra de los deberes per se, pero cree que “no se pueden justificar dos horas de trabajo después de las clases“. En su opinión no debería ser tampoco la opción por defecto y deberían adaptarse a los ritmos de aprendizaje de cada niño. “Los deberes no deberían ser iguales para todos los niños“.

LA REGLA DE LOS 15 MINUTOS

El filósofo y experto en educación José Antonio Marina coincide en que los deberes están a menudo mal planteados. “Tiene que haber un modelo más sensato, donde tienen que aprender los niños es en la escuela“, dice. “No pueden suponer una carga para las familias ni una angustia para los niños. Señala también los problemas de descoordinación entre los profesores en los centros, y cree que éstos deberían tener una comunicación más fluida con las familias.

Sin embargo, para Marina es importante recalcar que son necesarios para crear hábitos de estudio; sobre todo de cara al paso del niño a Secundaria. “En Secundaria tiene que haber desarrollado unos hábitos de estudio en casa que le van a ser absolutamente imprescindibles“.

Aplica la regla de los 15 minutos: para él sería conveniente comenzar desde Primero de Primaria con 15 minutos de tareas cuatro días a la semana, una hora de trabajo a la semana. “A partir de ahí ir subiendo un cuarto de hora cada curso, de manera que cuando se llegue al último curso de Primaria se tendrían seis horas de tarea a lo largo de toda la semana”.

CENTROS SIN DEBERES

Sin necesidad de una regulación desde el Ministerio de Educación o las comunidades autónomas ya hay algunos centros que han recogido la petición de Bailén (y otros muchos padres) y han establecido un protocolo de “racionalización” de los deberes desde el centro. Es el caso del Colegio Berruguete de Valladolid, que estableció esta política a raíz de las movilizaciones de los padres.

Otros, como Colegio Príncipe de Asturias de Madrid venían ya practicando esta política: no se mandan deberes hasta 5º de Primaria.

No todos los centros y profesores se toman bien el debate. A Cristina Pérez le han sugerido en varias ocasiones que lo que tenía que hacer era borrar a su hijo de las extraescolares. “Yo me he negado. A mi hijo le libera hacer balonmano. Para él es un placer“. Para ella “la formación artística y deportiva es nula” en el sistema educativa, y no entiende por qué tiene que privar a su hijo de ella para que siga haciendo lo mismo que en las clases del día.

Bailén no tuvo tampoco suerte con su centro. “Se lo tomaron como un ataque“. Por este y otros motivos ha terminado por cambiar a sus tres hijos de colegio. No obstante cree que la batalla ha merecido y merece la pena.