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Una adolescente llamada Lauren Richardson ha pedido boicotear los tampones de Aldi, asegurando que su uso podría suponer un riesgo de infecciones y de Síndrome de Shock Tóxico.

La joven ha querido denunciar la mala calidad de los tampones de esta cadena de supermercados, después de que uno de ellos se rasgase por la mitad en su interior.

“Me asusté, todo lo que podía pensar era: Oh, Dios mío, si lo hubiera dejado por más tiempo quizás no habría salido”, ha confesado Richardson en el diario Mirror. Sin embargo, por suerte logró sacar las dos mitades enteras y no necesitó de atención médica.

Además de contar el desagradable episodio que vivió, la joven ha realizado algunas fotografías de los tampones de Aldi tras mojarlos durante cinco minutos, para comprobar lo que sucedía con ellos cuando absorben líquido. En las imágenes que ha compartido en su perfil de Facebook se puede ver cómo los tampones se descomponen rápidamente.

“No puedo creer lo malos que son estos tampones, cuando lo descubrí estaba sorprendida”, ha asegurado la joven.

Quien compró los tampones de Aldi con aplicador Florette, en Bury St. Edmunds, fue su madre Lesly, que ha asegurado que suele hacer casi todas sus compras en este supermercado.

“No quiero que la gente los compre y creo que Aldi no debería venderlos”, ha asegurado Lauren Richardson. “Imagínate que alguien los ha comprado pensando en ahorrar un poco de dinero, y que podría usarlos sin saber lo peligrosos que son”, ha añadido.

Según ha informado el diario Mirror, un portavoz de Aldi ha asegurado que el caso expuesto por la joven está siendo investigado de manera urgente. Sin embargo, ha querido aclarar que todos los productos de higiene femenina que se venden en los supermercados pasan unas rigurosas pruebas antes de salir a la venta.