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México, 13 feb (EFE).- El presidente de México, Enrique Peña Nieto, dio hoy una cálida bienvenida al papa Francisco, a quien describió como un líder “sensible y visionario”, cuyas causas también son las de este país, que escuchará su “mensaje de aliento y esperanza”.

En una ceremonia celebrada en el Patio de Honor de Palacio Nacional, el mandatario destacó que los mexicanos “están listos para recibir sus palabras de paz” durante una visita que, aseguró, “dejará “una huella imborrable” en el país y también en el pontífice.

Peña Nieto dijo al papa que durante sus cinco días de visita, durante los que recorrerá el país de frontera a frontera, será testigo de la fe de millones de personas que día a día practican una vida de principios.

El pueblo mexicano está “enormemente emocionado” por la visita de este pontífice “reformador”, capaz de acercar la Iglesia al pueblo, señaló Peña Nieto, al tiempo que destacó que esta visita en el Palacio Nacional, sede del poder Ejecutivo, trasciende a un encuentro entre dos Estados.

“Es el encuentro de un pueblo con su fe”, afirmó el líder mexicano.

“México quiere al papa Francisco por su calidez, bondad y sencillez”, señaló Peña Nieto, que recibió los aplausos del público congregado, formado por legisladores, miembros de su gabinete, de la Iglesia, de la delegación del Vaticano y empresarios, entre otros.

Peña Nieto se refirió también a continuación, el presidente de México hizo una breve reflexión sobre la situación actual del mundo, que definió de “importante y complejo”, y dijo que el pontificado de Francisco llega en un momento “de grandes retos”.

En este cambiante contexto, la humanidad tiene tantas oportunidades como desafíos, dijo el mandatario, quien habló de los problemas para alimentar a toda la población mundial o los avances tecnológicos, que llevan a curar “más enfermedades” pero también a “hacer la guerra”.

“Nunca se había producido tanta riqueza como ahora, pero a pesar de ello se sigue concentrando en muy pocas manos”, recordó Peña Nieto, presidente de un país donde el 46,2 % de sus cerca de 120 millones de habitantes es pobre.

También tuvo palabras para la migración, destacando que si bien el fenómeno de la globalización promueve la “intensa movilidad” de bienes y capitales, pone “barreras y obstáculos” a quien quiere cambiar de territorio en busca de “una vida mejor”.

Recordó que si bien la democracia se extiende por un mundo cada vez más diverso, aparecen grupos “intolerantes que convierten fobias en actos de odio”.

“Todas estas realidades nos muestran una humanidad que constantemente enfrenta la decisión de hacer el bien, de ser indiferente o dejarse llevar por el mal”, apuntó.

Ante esta situación, Peña Nieto apeló a “renovar la esperanza en el futuro”, al tiempo que reconoció que a los gobiernos les toca “crear un piso básico de bienestar” y garantizar “oportunidades” para sus ciudadanos.

“Desde los espiritual la Iglesia católica y las demás religiones les tocas seguir promoviendo esperanza, solidaridad y, ante todo, amor”, dijo al pontífice.

Peña Nieto recordó que México es un Estado laico que “vela por la libertad religiosa y protege la diversidad y dignidad humana”, e instó a los mexicanos a transmitir estos valores.

Al cierre de su alocución, dijo a Jorge Mario Bergoglio, el primer papa latinoamericano, que su “peregrinar por México” será “histórico y la luz y guía de millones de mexicanos”, y agregó que en este país, el segundo del mundo por número de católicos, su presencia reafirmará la vocación del país “para la paz, la fraternidad, la justicia y los derechos humanos”.

“Las causas del papa son también las causas de México”, agregó.

“El paso de su santidad dejará una huella imborrable en los mexicano, pero estoy seguro que México dejará una profunda huella en el corazón del papa Francisco”, añadió el mandatario, tras darle la bienvenida al país donde estará hasta el próximo miércoles. EFE

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