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San Salvador, 1 feb (EFE).- Las exequias del ex presidente salvadoreño Francisco Flores, fallecido el sábado, concluyeron hoy con el traslado del cuerpo a la funeraria donde sería incinerado, en medio de un debate entre la familia y el partido que le llevó al poder por el destino del dinero supuestamente malversado.

La polémica se generó por un vídeo publicado el domingo por el hijo del exjefe de Estado, Juan Marco Flores, en sus redes sociales, donde acusó a la opositora Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) de abandonar a su padre y de ser la que recibió el dinero que se supone que este desfalcó.

“El dinero siempre estuvo en ARENA desde el principio, aunque ellos lo negaran; allí está su respuesta, allí está lo que siempre quisieron saber, ahora ya saben adónde apuntar los dedos”, manifestó en el audiovisual, que fue borrado minutos después.

Flores, quien gobernó El Salvador entre 1999 y 2004, era acusado de apropiarse de 5 millones de dólares y desviar a una cuenta de este instituto político otros 10 millones de donaciones taiwanesas, destinadas a obras de reconstrucción y de atención a víctimas de dos terremotos que asolaron al país en 2001.

A su entrada a la iglesia de la Ceiba de Guadalupe en Antiguo Cuscatlán, donde tuvo lugar un rito católico en memoria de Flores, el presidente de ARENA, Jorge Velado, admitió que este partido político recibió los fondos.

“Nosotros no hemos dicho que el dinero no llegó al partido; esos 10 millones de dólares llegaron a las cuentas de ARENA” y “yo no puedo decir que las personas que en ese momento manejaban el partido sabían el origen inicial de esos millones”, dijo Velado a la prensa.

De igual forma, la diputada de ARENA y exvicepresidenta del país Ana Vilma de Escobar (2004-2009) aceptó, al ser cuestionada por la prensa, que los fondos fueron usados para la campaña presidencial del sucesor de Flores, el empresario Elías Antonio Saca, quien gobernó entre 2004 y 2009.

No obstante, los dirigentes del principal partido de oposición atribuyeron la crítica del hijo de Flores a su dolor por la muerte del padre.

El 7 de enero de 2014, Francisco Flores confesó ante una comisión del Congreso que investigaba el destino de los fondos que recibió sumas millonarias de Taiwán en cheques a su nombre, al margen de las cuentas públicas, pero sostuvo que las entregó a sus “destinatarios”.

Pese a la muerte del exjefe de Estado, tanto la defensa y la querella coinciden en que el Tribunal Quinto de Sentencia, que lleva el caso, debe decidir si existe responsabilidad civil la misma puede ser cubierta con los bienes dejados por Flores.

Los servicios fúnebres de Flores, iniciados la noche del domingo, continuaron este lunes con una misa a la que asistieron cientos de personas, entre familiares, amigos y correligionarios del difunto.

También llegaron los respectivos exmandatarios de Guatemala y Panamá, Alfonso Portillo (2000-2004), quien fue liberado el pasado mes de marzo tras pasar cinco años en una cárcel estadounidense por los delitos de lavado de dinero y corrupción, y Mireya Moscoso (1999-2004).

“El expresidente Flores se caracterizó por la humildad y sencillez en la política, eso aprendí de él y es un error que lo hayan acusado de corrupción porque todos somos humanos y cometemos errores porque nadie es perfecto”, dijo Portillo a la prensa.

Se tenía programada la incineración del cuerpo de Flores para este lunes, según explicó a Efe Edgar Morales Joya, abogado defensor; pero no confirmó si esta ya se había realizado.

El deceso del exmandatario ocurrió el sábado a menos de una semana de sufrir en su casa, donde estaba en arresto domiciliario, un accidente vascular que le produjo un daño neurológico irreversible y finalmente la muerte.

Flores fue el primer presidente salvadoreño en ser procesado por delitos de corrupción desde que El Salvador inició su vida democrática al finalizar la guerra civil (1980-1992). EFE

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