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Bruselas, 15 ene (EFE).- El presidente de la Comisión Europea (CE), Jean-Claude Juncker, centró hoy las prioridades comunitarias para 2016 en el crecimiento y el empleo, la crisis de los refugiados y en encontrar una solución que permita evitar un eventual salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE), el denominado “Brexit”.

Juncker detalló en rueda de prensa los principales desafíos que afrontan los Veintiocho, entre los que también mencionó el caso de Polonia, país al que Bruselas abrió esta semana un procedimiento para asegurar el respeto del Estado de derecho, después de una serie de reformas legislativas que la CE cuestiona.

En tono poco optimista, el presidente de la CE admitió que no se hace demasiadas ilusiones sobre el año, “porque como siempre ocurre en Europa todo es complicado”, pero subrayó que no está dispuesto a “resignarse ni a tirar la toalla” y que se niega a “aceptar la idea de que Europa se encuentra ante el principio del fin”.

Juncker empezó diciendo que la prioridad de la CE “sigue siendo el crecimiento y el empleo”, y valoró que se hayan producido mejoras, aunque reconoció que los resultados aún no son los deseables.

Sobre el plan de inversiones lanzado para movilizar 315.000 millones, el presidente de la CE respondió a quienes no creían en el, que la iniciativa, una apuesta personal de él, logró movilizar en solo en tres meses 50.000 millones.

Dijo asimismo que a través del plan se han lanzado 42 proyectos de infraestructura en 22 Estados miembros, lo que ayudará a crear 120.000 empleos en Europa y que 80.000 pymes ya se benefician del Plan Juncker.

No obstante, reconoció que hacen falta aún “bastantes esfuerzos”, ya que el nivel de inversión en la UE en 2015 fue un 14 % menor al 2007, año anterior a la crisis.

En materia de política migratoria, defendió las medidas de Bruselas en los últimos meses, y achacó a los Estados miembros la falta de progresos.

“No es que la Comisión no haya cumplido, sino que algunos Estados miembros no han cumplido”, subrayó Juncker, que criticó que hay “algunos a los que les cuesta trasponer lo que de hecho han decidido en el Consejo de ministros”.

“No puede ser que la propuesta de la CE y que el Parlamento Europeo ha apoyado para la reubicación de los refugiados en Europa no se trasponga en la práctica”, recalcó.

Consideró que la UE no puede “dar lecciones al mundo con respecto a los derechos humanos, viendo como nosotros estamos actuando. Menos arrogancia y más resultados, esa tendría que ser nuestra actitud”, insistió.

Por otra parte, Juncker pidió reflexionar sobre el precio que tendría el fracaso de Schengen ya no sólo desde el punto de vista político, sino también para la eurozona y el mercado interior europeo, con un impacto que cifró en unos 3.000 millones de euros.

En ese contexto, invitó a “no perder de vista” los vínculos entre la libre circulación, el mercado interior y la unión económica y monetaria.

“En última instancia quien acabe con Schengen acabará y enterrará el mercado interior europeo”, advirtió el político luxemburgués.

Por otra parte, confió en que la UE logrará el próximo febrero una solución a las exigencias británicas para permanecer en el bloque comunitario.

Reconoció que el asunto plantea “muchas cuestiones difíciles”, pero indicó que cree que en febrero habrá una “solución permanente y no un compromiso débil”, algo para lo que admitió que habrá que “trabajar duro”.

Las cuestiones que pone sobre la mesa (el primer ministro británico, David Cameron) son todas difíciles”, dijo Juncker, que mencionó en primer lugar “el sistema social”, pero también la revisión de la protección que otorga el mercado único a los países que no utilizan el euro, o el papel que Londres quiere dar a los parlamentos nacionales.

Por último, sobre Polonia Juncker dijo que le entristece el debate, y dejó claro que la CE “no tiene problema ninguno” con ese país, sino solo con determinadas iniciativas legales adoptadas por el nuevo Gobierno polaco.

“Creo que existe margen para solventar toda una serie de cuestiones por la vía de la legislación. Tendrán que resolverlo los legisladores polacos”, indicó Juncker. EFE

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