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El amor prohibido del obispo de Mallorca con una mujer casada

El obispo de Mallorca, Javier Salinas, ha protagonizado el último escándalo que salpica directamente a la Iglesia y es que fue llamado por el Vaticano para dar explicaciones sobre una supuesta relación que habría mantenido con una mujer casada, algo que pudo haber provocado su divorcio. 

La denuncia la presentó el exmarido de la mujer, un alto funcionario del Consell mallorquín y supone una “relación impropia” que va en contra de la “doctrina católica” y el celibato que prohíbe las relaciones sexuales entre los obispos y las mujeres. 

La familia era muy conocida en la isla y ella una activa militante del Partido Popular que había trabajado durante meses de secretaria particular para asuntos institucionales de Javier Salinas, hasta que el caso se conoció y tuvo que abandonar su cargo, aunque no su relación, tal y como indica el exmarido. En la denuncia presentada se aportan conversaciones telefónicas e imágenes para intentar probar lo que existía entre ambos. 

El obispo lo ha negado todo en unas declaraciones a la cadena Cope de Mallorca, donde ha asegurado que “no tengo nada que ocultar” y que la relación con su trabajadora “siempre había sido limpia”, por lo que no tiene miedo de que la investigación siga su curso. 

Por su parte, el Vaticano podría retirar a Salinas de ser obispo, suspendiéndole de su sacerdocio o retirándole a un convento. Él mismo visitó la Santa Sede la semana pasada “para clarificar las cosas y mostrar a mi comunidad que puedo y debo continuar esta misión”.

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