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1Más vale calidad que cantidad. Esta norma, aplicable a muchos ámbitos de la vida, lo es también en e

Más vale calidad que cantidad. Esta norma, aplicable a muchos ámbitos de la vida, lo es también en el caso de los juguetes de los niños. Un juguete que colme las expectativas del pequeño, le entretenga y, al mismo tiempo, facilite su desarrollo creativo y cognitivo es desde luego mejor que llenar su cuarto de trastos que se queden arrinconados y cogiendo polvo, o peor, que le frustren porque no sean apropiados para su edad.Los expertos dan algunas pautas según la edad que les pueden resultar muy útiles a los Reyes Magos. Como norma, de entrada, conviene anteponer los gustos del pequeño a los de los padres y no dejarse cautivar por la publicidad. Además, a veces lo más sencillo es lo mejor: cuanto más sencillo más usos puede darle el niño, con lo que se estimula su imaginación. En una guía editada en 2007 por FACUA recomienda probar el juguete en funcionamiento y priorizar también la seguridad: la marca de la CE debe aparecer en un lugar visible del embalaje, o en un folleto etiqueta adjunta. Y conviene asegurarse de que no tiene filos cortantes o piezas demasiado pequeñas con las que un pequeño pueda atragantarse. De 0 a 6 meses:Es una edad en la que el niño está descubriendo los límites de su cuerpo y reconociendo su entorno. Los niños a esta edad tienen que empezar a reconocer y coordinar sus propios movimientos. Es importante que sean juguetes sólidos y fáciles de lavar, pues es probable que anden rodando siempre por el suelo. Por lo demás, conviene que estimulen sus cinco sentidos: vista, tacto, oído, olfato y gusto. En este sentido se recomiendan peluches musicales, sonajeros, mordedores o móviles para la cuna. Es mejor que los colores sean vivos y que los juguetes presenten diferentes texturas y materiales que permitan experimentar.

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