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Paloma Almoguera

Pekín, 9 dic (EFE).- Los países del este de Asia afrontan un grave problema demográfico y económico en las próximas décadas por el declive de la población activa debido al envejecimiento, una situación que se acentuará si no acometen desde ahora reformas, según advertió hoy un informe del Banco Mundial (BM).

“El este de Asia ha atravesado la transición demográfica más drástica que hemos visto nunca, y todos los países en desarrollo de la región están en riesgo de hacerse viejos antes que ricos”, señala en el documento Axel van Trotsenburg, vicepresidente regional de la entidad en la región.

El informe, presentado de forma simultánea en las capitales de China, Tailandia, Camboya y Mongolia, señala que los países de Asia oriental albergan ya al 36 por ciento de la población mayor de 65 años de todo el mundo, unos 211 millones de personas, el porcentaje más amplio entre todas las regiones.

Para 2040, indica, países como Tailandia, Japón y China pueden ver su población activa reducida más del 10 por ciento, que en el caso chino suponía en 2013 un 71 % del total del censo, según datos del Banco Mundial, lo que equivaldría a una pérdida de 90 millones de trabajadores.

La situación podría ser incluso más dramática en Corea del Sur, donde el BM calcula que para 2040 el país pierda más de un 15 % de su actual población activa.

El autor jefe del informe, Philip O'Keefe, dijo hoy en rueda de prensa en Pekín que es necesario actuar y añadió que, “a través de políticas, los gobiernos pueden ayudar a las sociedades a adaptarse más al rápido envejecimiento y a promover que sea saludable y productivo”.

El Banco Mundial recomienda a países como Japón, Malasia y Fiyi que promuevan la entrada de la mujer en el mercado laboral, con la puesta en marcha de reformas para la atención y el cuidado de los niños.

En China, Tailandia y Vietnam, el BM considera apremiante eliminar incentivos en los sistemas de pensiones que han animado durante años a algunos trabajadores, en especial a las mujeres urbanas, a jubilarse demasiado pronto.

China ya planea aumentar gradualmente la edad de jubilación, de 60 años de los hombres y de un mínimo de 50 para las mujeres que trabajan en fábricas y 55 para las funcionarias.

Pekín tiene previsto anunciar un plan final en 2017, que los especialistas esperan no llegue demasiado tarde.

Sobre China, O'Keefe se mostró escéptico sobre la posibilidad de ver cambios demográficos sustanciales tras el anuncio el pasado noviembre de la suspensión de la política del hijo único, tras más de tres décadas de férreo control de población.

El informe insta a adoptar reformas fiscales, en el sistema pensiones y el sanitario, pues los países de la región tienden a abusar de los hospitales y desatender la sanidad primaria, más económica para enfermos crónicos.

El BM subraya la necesidad de aumentar la inmigración e impulsar el proceso de urbanización en China, reforma que Pekín asume para impulsar el consumo y cambiar el modelo económico exportador

Sin las reformas, los gastos en pensiones en la región podrían aumentar a entre un 8 y un 10 por ciento del PIB para 2070, y en China en concreto situarse en alrededor de un 3 por ciento del PIB para 2030, advierte el informe.

Pero el Banco Mundial se muestra optimista en que esos gastos se reduzcan de forma significativa si se ponen en marcha ya las reformas aconsejadas, y afirma que el problema se puede “gestionar” si se adoptan “severas decisiones políticas”.

Destaca que es posible que las medidas tengan éxito debido a la mejora de la formación de los trabajadores de la región en los últimos 20 y 30 años, y a que la población de esta zona ya trabaja más horas que en otros lugares.

El informe divide a los países de Asia oriental en tres grupos: las economías más ricas de Japón, Corea del Sur y Singapur, donde la población mayor de 65 años supone alrededor del 14 % del total; las de desarrollo medio como China, Tailandia y Vietnam; y los países más jóvenes y pobres, entre ellos, Camboya, Laos y Papúa Nueva Guinea, que se espera envejezcan con rapidez en 20 ó 30 años. EFE