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El escándalo de Volkswagen amenaza con salpicar a otras fabricantes de coches. Los investigadores del gobierno alemán llevan un mes y medio investigando las emisiones de gases contaminantes de más de 50 modelos de 23 marcas y han detectado niveles por encima de lo permitido en varios fabricantes. Las autoridades han realizado dos tercios de las pruebas previstas en fabricantes como BMW, Mercedes, Ford, Volvo, Nissan o Jaguar Land Rover. “Según los valores brutos analizados, hemos comprobado elevados valores de NOx [óxidos de nitrógeno] en distintas condiciones de conducción y ambientales“, aseguró la Oficina Federal de Vehículos Motorizados (KBA) en un comunicado.

No se conoce con exactitud qué marcas o modelos son los afectados, pero autoridades gubernamentales alemanas están en conversaciones con los fabricantes para valorar los resultados. ¿Cómo se han elegido los modelos a analizar? Se ha tenido en cuenta el peso en el registro de vehículos del país y las indicaciones que podían tener de altos volúmenes de emisiones. 

El caso es que si se confirman las sospechas de la KBA, el escándalo que comenzó con una denuncia de las autoridades medioambientales de EE UU cobraría una nueva dimensión. Hasta le momento, no se ha confirmado que otros fabricantes de coches además de Volkswagen hayan engañado en sus mediciones de gases, aunque la organización medioambiental alemana Deutsche Umwelthilfe detectó problemas con los óxidos de nitrógeno en unas pruebas realizadas en Suiza a un Opel Zafira, acusación que fue desmentida por el fabricante.

La KBA comenzó a finales de septiembre una revisión generalizada de vehículos después de que Volkswagen reconociera haber instalado un software ilegal en unos 11 millones de vehículos. El objetivo era camuflar las emisiones de gases contaminantes cuando los vehículos eran sometidos a pruebas por las autoridades medioambientales; aunque en condiciones normales contaminaran mucho más.

El escándalo creció aun más a comienzas de noviembre, cuando Volkswagen reconoció que los problemas iban más allá de las emisiones de NOx. La empresa cifró en 800.000 los coches que incumplían las emisiones de dióxido de carbono, lo que podría obligar a devolver las ayudas concedidas en países como España.