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La “Gommeuse” (1901), con gran fuerza erótica pero también carga introspectiva, fue pintado por un joven Picasso de apenas 19 años que acababa de llegar a París y acarreaba una depresión tras el suicidio de su gran amigo Carlos Casagema.

Se trata del retrato de una cabaretera que muestra sus pechos sin tapujos con una intensa mirada al frente. La pintura guarda además un secreto, pues en su reverso aparece el retrato al amigo de Picasso Pere Mañach.

En la misma subasta de Sotheby's dedicada al arte moderno e impresionista se vendió “Nymphéas” de Claude Monet, que podría haber alcanzado los 50 millones según las estimaciones previas pero se quedó en 33 millones de precio final. Esta obra forma parte de la serie de nenúfares del pintor francés y es sin duda una de las obras más icónicas del impresionista.

La pintura, en la que se muestra la naturaleza y su reflejo, es valorada por su sofisticación técnica y virtuosismo colorista.

Tanto “La Gommeuse” como “Nymphéas” pertenecían hasta ahora al mismo coleccionista, William I. Koch, y de hecho colgaban uno cerca del otro en el salón del filántropo estadounidense.

Según dijo el codirector del departamento de arte moderno e impresionista de Sotheby's, Simon Shaw, “tanto uno como otro cuadro representan dos iconos de la historia del arte en manos hasta ahora de uno de los mayores coleccionistas americanos”.

La tercera gran obra subastada en esta noche fue “Paysage sous un ciel mouvementé” (1889), de Van Gogh y perteneciente de la colección de Louis y Evelyn Franck se quedó cerca del mínimo estimado con la puja de 48 millones de precio de martillo. La obra forma parte de la mejor época del genial pintor holandés, la misma de “La noche estrellada” y muestra un paisaje con dos secciones contrapuestas de color y oscuridad.

La casa de subastas, que puso 47 lotes en el mercado, consiguió superar lo estimado en la puja de “La maitre d'école” (1955) de René Magritte con 5,8 millones de dólares y en el caso del Wassily Kandinsky “Ohne titel” (1923), que llegó a los 5 millones, casi doblando las expectativas.

Por debajo de las expectativas estuvo sin embargo la puja del Kazimir Malevich “Mystic suprematism” (1920), que con 33 millones de precio de martillo apenas superó el umbral de lo mínimo estimado para la obra.