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La Organización Mundial de la Salud clasificaba esta semana a las carnes procesadas como cancerígenas, mientras que la carne roja recibía la determinación de “probablemente”. El impactante informe provocó que la propia OMS aclarase días más tarde que sí deben comerse estos productos, aunque con moderación.

Precisamente para reducir este riesgo aparece el nombre de una bebida muy popular: ¡La cerveza! Según recuerdan varios medios de comunicación aludiendo a una información publicada el pasado mes de abril en 'The Economist', utilizar cerveza en la preparación de carne a la parrilla disminuye significativamente ese riesgo.

Este estudio, recogido por el citado medio, fue elaborado por la Universidad de Oporto y buscaba aplacar la presencia de las moléculas que aumentan las probabilidades de sufrir cáncer de colón de la carne preparada en la barbacoa.

De esta forma, los investigadores comprobaron que utilizando esta bebida antes de su preparación, más concretamente bañándola o regándola, se reducían el número de nanogramos de Hidrocarbonos Aromáticos Policíclicos (HAP).

Si este registro en una carne sin marinar era de 21, se reducía hasta los 18 tras emplear cerveza rubia y hasta los 10 al decantarse por una variedad negra.