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Bien saben los padres que toda precaución es poca cuando se trata de cuidar a los más pequeños del hogar. Para demostrar precisamente esa afirmación, una agencia holandesa ha elaborado un experimento en el que invitan a varios niños a decantarse por una de las dos opciones que les proponen: Un bote de detergente y un juguete.

Como muestra el vídeo, más de la mitad de los pequeños quieren coger los productos químicos que ponen a su alcance. De hecho, los sensores del estudio desvelan que el ritmo cardiaco de los niños aumenta cuando se encuentra ante la presencia de cualquier producto tóxico.

De esta forma, la agencia holandesa quiere concienciar a los padres de Países Bajos, un territorio donde suceden más de 7.000 accidentes en el hogar al año.