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El Juzgado número 6 de primera instancia de Santiago de Compostela escuchará hoy los argumentos de los padres de Andrea, quienes reclaman una muerte digna para su hija. Para ellos el tratamiento de suministrado por el Complexo Hospitalario Universitario de Santiago (CHUS) no hace sino prolongar su dolencia.

En su favor la familia cuenta con un informe de un comité que ética asistencial que asegura quela continuación del tratamiento aplicado a la niña supone un encarnizamiento innecesario para el estado clínico de la paciente“.

Enfrente, los argumentos de la unidad de Pediatría del Hospital, que consideran que retirarle el alimento a la niña no solo no es conveniente sino que podría constituir un delito. Alegan además que Andrea no padece dolor ni sufrimiento desmesurado.

Tras escuchar a ambas partes y visitar a la paciente el juez deberá decidir si atiende la petición de “solicitud de jurisdicción voluntaria en materia de familia” para que los padres puedan retirarle los nutrientes.

La decisión podría demorarse entre siete y diez días.

Andrea, de 12 años, padece una enfermedad degenerativa irreversible y su caso a dividido a la sociedad gallega y española; y ha reintroducido el debate de la eutanasia en la agenda política.