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En aguas del oeste del golfo de Alaska se registran de forma habitual entre 5 y 15 muertes de grandes cetáceos al año. En concreto, en 2014 fueron localizados en esta región sólo 5 cetáceos muertos. En cambio, entre enero y agosto de este año se han encontrado en esta zona de Alaska 30 cadáveres de ballenas, sin que por el momento se hayan podido aclarar las causas de las muertes, según ha indicado el departamento de pesquerías de la NOAA.

La mortalidad ha sido especialmente elevada entre mayo y agosto de este año, con, con 11 rorcuales comunes y 14 ballenas jorobadas, una ballena gris, y cuatro cetáceos no identificados encontrados muertos alrededor de las islas del oeste del Golfo de Alaska y la costa sur de la península de Alaska, según la NOAA. Pero el caso no se circunscribe a EE.UU. Las autoridades canadienses también están viendo un aumento en las muertes de ballenas en la costa de la Columbia Británica.

La razón de las muertes de ballenas es de momento desconocida, pero los científicos están la hipótesis de que las biotoxinas debido a la existencia desde hace meses de una gran zona de aguas con temperaturas por encima de lo que es habitual en esta región.