Compartir

1Hay varios motivos por los que los niños parecen de goma y los adultos parecen de cristal. El primer

Hay varios motivos por los que los niños parecen de goma y los adultos parecen de cristal. El primero y más evidente es la edad: con el paso del tiempo nuestras células se regeneran cada peor. Pero si no somos unos abuelos esta excusa no vale. Mucho más que la edad pesan la falta de movimiento o la mala higiene postural.El quiropráctico Ata Pouramini en su libro 'Tú eres tu medicina' hace un repaso por los factores que nos convierten en unos viejos prematuros.Los huesos de los niños:Los huesos de los niños crecen desde su nacimiento hasta los 16 ó 18 años y no terminan de madura hasta los 24 o 25 años, todo ello por la acción de las hormonas del crecimiento. A partir de ese momento, se empieza a 'decrecer': los huesos pierden masa y los discos intervertebrales pierden líquido (por eso los mayores se encorvan)

Atrás