sábado, 8 agosto 2020 2:25

Los riesgos ocultos del omeprazol y otras medicinas para la úlcera

¿A quién no le han dado omeprazol en el hospital cuando le ponen un tratamiento? Y es que es un lugar común: antes de un molesto y doloroso episodio de acidez estomacal o gastritis buscar un medicamento suele ser la primera opción. Y es que entre el año 2000 y 2012, su consumo ha aumentado en más del 500%, según los últimos datos de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, una utilización mucho mayor que el que se da en otros países europeos como Francia, Italia, Dinamarca o Noruega.

 Pero debemos saber que puede no resultar inocuo. Al hablar de ciertos antiácidos, como el omeprazol o similares, conviene saber ciertas cosas: cuando lo convertimos en parte usual del día a día para afrontar nuestras molestias estomacales, se daña la absorción de Vitamina B12, provocando un déficit que puede terminar en padecimientos como la anemia, depresión, demencia o daño neurológico. Eso ya lo habían sugerido algunos estudios hasta la fecha, como el del Instituto Kaiser Permanent.

También se había advertido que la persona que esté sufriendo esta carencia notará los cambios cuando el cansancio y la debilidad en su cuerpo se vuelvan frecuentes.Y e sque no en vano, esta vitamina está relacionada a la producción de glóbulos rojos y actúa en procesos a nivel del sistema nervioso central.

Se dijo también que tras algunos estudios, el consumo masivo de omeprazol se podía vincular a una disminución en la absorción del calcio y por tanto, un aumento en fracturas.

El último estudio de estas medicinas nos lleva a una relación oculta hasta el momento y peliaguda: una mayor probabilidad de sufrir infartos cardiacos. ¿Cómo es posible? Tal y como cuenta el diario El Mundo, los inhibidores de la bomba de protones, como el omeprazol, bloquean la secreción de ácido en el estómago para reducir o eliminar el ardor o reflujo gastroesofágico. 

Investigadores de la Universidad de Stanford (EEUU) han analizado 16 millones de registros electrónicos de 2,9 millones de pacientes para analizar si el uso de estos antiácidos estaba asociado con un mayor riesgo cardiovascular. Ya se sabía que estos medicamentos alteraban el mecanismo de acción de otros fármacos que se administran en pacientes con problemas cardiovasculares para disminuir el riesgo isquémico. ¿Qué pasaría en personas sin riesgos coronarios? Pues bien, se observó que aquellas que toman omeprazol u otros antiácidos durante dos semanas tuvieron aumentado su riesgo de sufrir un infarto de miocardio entre un 16 y un 21%.

Así, no faltan estudios que indican que en España se prescribe estos medicamentos con demasiada facilidad. Un estudio, de la comunidad de Aragón de 2009, detectó que el 37,6% de los pacientes a los que se les recetó este tratamiento tenían un riesgo bajo de sufrir los problemas que se pretendían prevenir con este medicamento, es decir, no estaban indicados.

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