Compartir

Se le llama hipnopedia y es una idea introducida por Aldous Huxley en 'Un mundo feliz'. En el libro se adiestraba a los habitantes del mundo feliz para adaptar su pensamiento las máximas de la sociedad haciéndoles escuchar frases durante el sueño. Frases como “Me gusta tener vestidos nuevos. Los vestidos viejos son feísimos. Nosotros siempre tiramos los vestidos viejos”.

La posibilidad de introducir ideas en nuestro cerebro mientras dormimos no solo ha cautivado a los supervillanos manipuladores o a los profetas de un mundo apocalíptico, también a todos los vagos que en el mundo han sido, o a todos los que suspiran por falta de tiempo: ¿Os imagináis que realmente fuera posible aprender mientras dormimos?

La imagen del casette hablándonos en inglés mientras dormimos parece remitir a otras épocas. Pero hoy todavía encontrarás anuncios en Internet que te prometen esta posibilidad (con más tufo de timo que otra cosa).

Sin embargo, estudios científicos recientes apuntan a que sí hay algo de cierto en la idea. En concreto, un experimento realizado en 2014 por dos investigadores alemanes, Thomas Schreiner y Björn Rasch.

Según recuerdan Thomas Schreiner y Björn Rasch, durante el sueño se consolida todo lo aprendido durante el día. Y, si durante esa fase, se introducen sonidos u olores relacionados con materias que se hayan estudiado previamente, esto puede ayudar a consolidar la memoria.

En su caso lo comprobaron directamente. Los sujetos, un grupo de alemanes que estaba estudiando holandés, mejoraban el aprendizaje de vocabulario cuando se les ponían palabras que habían estudiado previamente durante las fases menos profundas del sueño.

Es decir, si eres estudiante de inglés no va sacarte ningún título poniéndote podcast por la noche, pero tal vez te ayude a memorizar y consolidar lo que hayas estudiado y oído previamente.

Y es que el cerbero no se desconecta durante la noche, sino que trabaja precisamente para que al despertar lo tengamos todo más claro. Eso sí, no es consciente de los estímulos que en ese momento nos rodean (a menos que nos despierten, claro). No obstante, hay fases del sueño en las que el cerebro es más sensible a la recepción, sobre todo a la recpción de ondas auditivas. 

Ahora bien, eso de aprender sin esfuerzo… va a ser que no. No te dejes timar.