sábado, 15 agosto 2020 16:06

¿Por qué hay cremas de día y cremas de noche?

Un error de cosmética bastante común es pensar que uno puede echarse las cremas cómo y cuando quiera. Sin embargo, el hecho de que existan cremas de día y cremas de noche no es un truco de mercado para vender más, sino que responde a las necesidades de nuestra piel. Aunque la crisis apriete, conviene rascarse un poco el bolsillo…

Nuestra piel está sometida a distintas condiciones por la mañana y por la noche. Durante el día la piel se ve afectada por nuestra actividad diaria, comenzando por supuesto por la influencia del sol. La luz solar es una de las causas más directas del envejecimiento de nuestra piel. Pero no es lo único: la contaminación que vivimos sobre todo en las ciudades nos afecta con especial virulencia. Los tratamientos de día llevan incorporados normalmente filtros solares para proteger la piel de los rayos uva y otros agentes externos, y su función es principalmente protectora, aunque puedan servir para hidratar.

Con las cremas de noche sucede exactamente al contrario: carecen de esos elementos protectores y, sin embargo, llevan muchos más principios activos. Es por la noche cuando precisamente las células de nuestra piel se regeneran y estos ingredientes nutritivos trabajan más intensamente junto con el efecto reparador del sueño. Como no tienen filtros solares su textura suele ser más fina y trabajan especialmente en el contorno de los ojos.
Entre esos principios activos puede haber vitaminas antioxidantes, especialmente la vitamina E, e ingredientes naturales que difieren según las marca de crema que utilices, pero normalmente incluyen la coenzima Q10, el retinol, el ácido hilaurónico (un componente de nuestra piel que vamos perdiendo con el paso del tiempo) y remedios tradicionales como el aloe vera o el té verde.

La coenzima Q10, tan de moda en los últimos tiempos, es la sustancia que combate específicamente el envejecimiento y los radicales libres, los responsables del envejecimiento de nuestra piel. Los radicales libres son los electrones más inestables de los átomos que conforman de nuestra piel, aquellos que no son compartidos con otros átomos, y que con el tiempo se van multiplicando. 

Finalmente, cabe recordar que existen diferencias entre la piel de los hombre y la de las mujeres: sea en su versión de día o de noche no conviene intercambiarlas sin más. Los hombres tienen la piel más gruesa y con más glándulas sebáceas que las mujeres. Su proceso de envejecimiento también es diferente: mientras que las mujeres tienden a tener la piel más seca, en los hombres es justamente al contrario, cada vez la tienen más grasa.