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La cerveza no es precisamente una bebida puramente estacional, pero sí es cierto que su consumo aumenta con la llegada del verano. Una terracita, unas tapas y unas cervezas parece el plan perfecto para combatir cualquier ola de calor que llegue a la Península. Para gustos los colores, pero puestos a elegir…¿en lata o en botellín?

Es uno de los debates más comunes sobre la cerveza y parece que ninguna de las teorías postuladas se atreve asegurar a ciencia cierta cuál de los dos envases es el idóneo para su consumo.
Para valorar la posible influencia de la lata o el botellín sobre la cerveza, lo primero que debemos tener en cuenta son los tres factores que determinan su correcta conservación: oxigeno, calor y luz. Cualquier cambio inesperado en estos tres parámetros puede modificar la calidad de la bebida, por lo que los distintos estudios analizan los envases en relación a su eficacia en estas características.

Para ello, tomamos como referencia el artículo publicado por el periodista Mark Dredge en la revista 'Business Insider'. Este prestigioso experto en temas alimenticios aseguró que tanto la lata como el cristal son igual de efectivos en los apartados de calor y oxígeno, pero no así en lo referente a la luz.

Mientras que la lata impide cualquier impacto de la luz solar sobre la cerveza, la tonalidad del cristal sí determina la cantidad de rayos que traspasan el envase. Por eso, este periodista aseguró que esta particular batalla la ganaría la lata. Sin embargo, hay que tener en cuenta el color del botellín. En el mercado predominan las tonalidades oscuras porque son las que mejor frenan los rayos del sol.

Otro de los factores que inclinan la balanza está determinado por su modo de consumo. A la hora de comprar cerveza las principales opciones son lata o botellín, pero al consumirla nos podemos decantar por el vaso tradicional de 'caña' o por una jarra helada de cristal, además de los propios envases.

Que una cerveza conservada en lata tendrá un sabor metálico parece ser un simple mito, ya que los distintos estudios indican que el sabor no se ve afectado, que puede convertirse en realidad si se consume directamente del envase. El interior de la lata está recubierto de una lámina que impide que el metal afecte a la bebida, pero no así su apertura.

Cualquier mínima diferencia en el sabor de la misma cerveza conservada en lata y en botellín desaparece si las servimos en un vaso o jarra de cristal.