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El running está de moda. Cada vez son más las personas que se apuntan a esta práctica deportiva pero muchos, por desconocimiento, no son conscientes de lo difícil que es correr sin lesionarse. Un ritmo por encima del elevado al comienzo de la carrera, no estirar o utilizar unas zapatillas inadecuadas puede provocar serios riesgos en los atletas.

A continuación, pasamos a desglosar los consejos que debes tener en cuenta para correr sin lesionarte:

El calentamiento es primordial. En torno a 5-10 minutos está bien. Hay personas que prefieren empezar andando unos minutos para que los músculos se pongan a tono y que la sangre empiece a circular por todo el cuerpo de forma mucho menos agresiva. Rodillas, tobillos, brazos. Todas las partes son igual de importantes y deben tenerse en cuenta en ese calentamiento.

Es importante respetar los descansos. Pese a que tu cuerpo no te da ningún aviso de que esté fatigado, es necesario reposar al menos dos días a la semana sin ofrecerle al cuerpo ningún tipo de ejercicio similar al running. Los atletas de alto nivel también descansan entre 3-4 semanas al año. ¡Recuerda, el cuerpo tiene límites!

– Ojo a tus zapatillas. Las zapatillas deben convertirse en tus aliadas a la hora de hacer running, no en tus enemigos. Realiza una inversión en ellas y si es necesario haz un estudio de pisada para comprobar si eres pronador o neutro. El ciclo útil de unas zapatillas suele estar en torno a los 1.000 kilómetros.

Cambia los recorridos por los que corres. El cuerpo es muy inteligente (y la mente también) por lo que es recomendable variar los entrenamientos que se hacen habitualmente. Pese a que se aconseja no correr por aceras (malo para las rodillas), es bueno intercambiar superficies por las que entrenarse con el objetivo de evitar las temidas sobrecargas.

Estos son los puntos más importantes que hay que tener en cuenta para correr sin lesionarse. Hay otros que también deben ser tenidos en cuenta: estira al terminar siempre que puedas (evitar los tirones y las lesiones musculares), hidratarse en abundancia (antes, durante y después de la carrera para evitar dolores de cabeza, nauseas e incluso calambres provocados por la deshidratación) y por último, disfrutar (el running debe ser una actividad de desconexión y liberación de adrenalina de la caótica vida que llevamos tan ajetreada).

No olvides que el running es una carrera de fondo y no vas a mejorar corriendo más kilómetros por semana. Incluir en tu calendario otro tipo de actividades físicas como la bicicleta o métodos como el fartlek (cambios de velocidad en el ritmo sin hacer paradas) sí que te ayudarán a que el cuerpo admita una bajada de tiempo considerable en unos meses.