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La cadena de pinchos y tapas Lizarrán está en el punto de mira. El pasado Jueves Santo una clienta denunció en Facebook que en el restaurante de la Plaza Corsini en Tarragona, donde había estado comiendo hacia las 15.00 de la tarde, se negaron a servir a un indigente un bocadillo que previamente le había pagado la clientela.

Al parecer, el hombre se acercó a la terraza a pedir comida. La mujer se ofreció a pagarle un menú pero, ante su sorpresa, los responsables del local le espetan que no le ponen nada a ese hombre, porque ese hombre le da mala imagen al local.

“Yo pido una hoja de reclamaciones, los camareros se me ponen a chillar y me dicen que salga del establecimiento y que no me dan la hoja de reclamaciones que volviera a la tarde.

Llamo al 112, se presenta una pareja de mossus de escuadra y definitivamente logro que me den la hoja de reclamaciones, la cual relleno cómo veis”.

La mujer dice entender que en el local existe derecho de admisión, pero termina su escrito con un llamamiento a la humanidad:

“Por desgracia muchas personas lo están pasando muy mal, y por no tener dinero o vivir en la calle, NADIE merece ser tratado como este señor, porque ante todo es PERSONA y nunca sabemos como nos puede ir en un futuro a nosotros. Muchas gracias por vuestro tiempo”.

EL LOCAL YA NO PERTENECE AL FRANQUICIADO

El incidente ha salpicado de lleno a la franquicia Lizarrán. Su presidente, Manuel Robledo, ha explicado a Qué.es que el local ya no pertenece al franquiciado. “Hay una sentencia firme del juzgado de instancia número 70 de Madrid por la que este señor deja de pertenecer al franquiciado con fecha 23 de marzo”, asegura Robledo.

Pese a que la fecha es previa al altercado, el juez aún no ha ejecutado la sentencia para eliminar el rótulo del establecimiento. Esta acción deben realizarla, previa autorización judicial, agentes el Cuerpo Nacional de Policía. En este sentido, Robledo apunta que “espero que tarden poco”.

Tanto a nivel personal como corporativo, Manuel Robledo asegura estar entristecido porque “es algo ajeno a nosotros y nunca hemos actuamos así”.
Del mismo modo, el presidente de Lizarrán asegura que han prescindido de los servicios de la agencia que se encargaba de las redes sociales desde hace un mes, ya que “publicó la versión del local sin potestad para hacerlo y contando algo que es falso”.

BOICOT A LA CASA

Desde que se difundió la historia, que se han convertido en viral en redes sociales, los llamamientos al boicot han sido numerosos. Muchos usuarios han mostrado también sus disconformidad en el muro de la empresa en Facebook.

Por este aspecto, Manuel Robledo ha apuntado que Lizarrán colabora habitualmente con la organización 'Bocata.org' y la fundación 'Solventia'.