sábado, 15 agosto 2020 18:56

Cómo limpiar níscalos

Los níscalos son tan deliciosos que, normalmente cautivan a todo el que los prueba. Además, pueden prepararse de muchas formas y, al crecer de forma natural en los bosques y ser fáciles de identificar, despiertan las ganas de pasear por el campo y aprender algo de micología.

Eso sí, antes de cocinar los níscalos y sea cual sea nuestra receta de elección, es preciso limpiarlos adecuadamente. No hay nada peor que masticar arena… Máxime cuando los recogemos nosotros mismos: al crecer al abrigo de los árboles o pegaos a las rocas suelen presentarse muy sucios. ¿Cómo limpiarlos correctamente y además sin que se rompan?

Si vas a recogerlos tú mismo, las primeras medidas las debes tomar en el propio bosque: retira las hojas y desperdicios que puedan cubrir la seta y sacúdela suavemente. Te desharás de parte de la arena, de hojas y pequeñas ramas de árboles. En este sentido, es mejor recoger los níscalos con una cesta de la que puedan ir cayendo parte de estos desperdicios y las esporas de los hongos (que con un poco de suerte darán lugar a más).

Una vez en casa (o si hemos comprado nuestros níscalos en una tienda), comprobaremos que aún se encuentran bastante sucios. A partir de este momento lo importante es operar con sumo cuidado para evitar roturas.

Es mejor descartar el grifo; no solo por el riesgo de roturas, sino porque además las setas absorben mucha agua y luego será difícil deshacerse de ella. Las recetas quedan peor y el agua se lleva también parte de los nutrientes.

Los níscalos hay que repasarlos uno a uno. Para ello, los primero es cortar con un cuchillo la parte inferior del tallo, que normalmente es la que aparece más llena de tierra. Con ayuda de un paño humedecido y frotando suavemente con los dedos repasa la parte superior de la seta.

A continuación, es importante darle la vuelta a la seta y repasar las branquias. Es ahí donde se queda adherida la suciedad más persistente. Ya sabes que no conviene usar agua a presión para retirarla porque podemos romper el níscalo, así que prueba con un pincel o con un pequeño cuchillo.

Recuerda que si detectas zonas blandas o enmohecidas debes retirarlas seccionando esa parte (el resto se puede comer sin ningún problema).
Pon tus setas en un colador para que caiga el agua sobrante, en caso de haberla, y recuerda que antes de cocinarlas hay que secarlos bien. Puedes utilizar un trapo, con cuidado de no frotar, o un poco de papel de cocina absorbente.

Como verás, limpiar níscalos es un proceso largo y un poco tedioso, por lo que los mejores aliados son la paciencia y la tranquilidad. Además está la recompensa de comérselos, que siempre compensa el tiempo invertido.