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Desde hace unos años ir al gimnasio se ha convertido prácticamente en una obligación. Antes parecía un centro destinado únicamente para culturistas, pero ahora lo raro es encontrar a alguien que reconoce abiertamente que no va al gimnasio. Es una tendencia social, y de hecho muchas personas se apuntan por la simple necesidad de sentirse aceptados en su grupo de amigos o trabajo.

Sin embargo, para sentirse bien, practicar deporte y arrancar la 'operación bikini' no es necesario gastarse entre 25 y 50 euros al mes. Hay ejercicios que se pueden practicar tanto en el gimnasio como en el salón de casa. Por supuesto, correr en un parque, al aire libre y, siempre que sea posible, respirando aire fresco es una de las mejores opciones para adelgazar y moldear nuestra figura.

Para comenzar con una rutina de trabajo al aire libre, tenemos que tener en cuenta cuáles son nuestros objetivos y nuestras condiciones físicas. Si no has practicado deporte en los últimos años, comienza con tandas cortas -no más de 30 minutos- y un ritmo relajado. Con el paso de los días, verás que el cuerpo te pide aumentar paulatinamente tanto la velocidad como la distancia. Si ves que el 'running' te engancha, prueba con carreras populares para hacer nuevas amistades que compartan tu misma afición.

Aunque es un deporte cada vez más practicado, hay personas que se fatigan con suma facilidad o que se aburren corriendo durante más de diez minutos. La solución a esta circunstancia no pasa exclusivamente por apuntarse al gimnasio, ya que con una tabla amplia y variada puedes ponerte en forma sin salir de casa.

Es sin duda la solución más económica y necesitas tan solo una ropa cómoda que te permita libertad de movimientos. Por ejemplo, para comenzar arrancaremos con una pequeña rutina de abdominales. Suele ser una de las zonas más descuidadas -de esas en las que se acumulan todas las grasas- y sus ejercicios no machacan en exceso. Túmbate en el suelo, dobla las rodillas y eleva el tronco. Así hasta realizar cuatro tandas de 15 o 20 abdominales.

Una vez terminado este ejercicio, nuestra 'puesta a punto' no ha hecho más que empezar. Pasado este primer 'calvario', arrancaremos con las flexiones. De esta forma trabajaremos el pecho. Al igual que con los abdominales, realizaremos cuatro tandas de 15 o 20 flexiones.

Completados los dos ejercicios clásicos, llega el turno de endurecer los glúteos y adelgazar piernas. Para ello, pon las rodillas y las manos en el suelo y despega una de las piernas para dar una patada hacia atrás. Así alternando una y otra pierna, cuatro tandas de 15 estiramientos.

Las piernas se pondrán duras como una piedra a base de sentadillas. Para este ejercicio es conveniente adoptar una posición de máximo equilibrio, sobre todo para no caernos al suelo cuando comencemos la dinámica. Al finalizar el recorrido debes tener una posición similar a la que adoptas cuando estás sentado en una silla, pero -lógicamente- sin tener ninguna silla. Comienza con tres series de 15 repeticiones y prueba a sujetar peso a medida que aumenta tu resistencia.

Aunque existe una amplia gama de ejercicios, con estos cuatro estarán cubiertos los pilares fundamentales del cuerpo: pecho, abdomen, piernas y glúteos.