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A pesar de las dificultades que han existido a lo largo del tiempo para poder concebir un hijo, hoy en día es mucho más sencillo conseguir el sueño de ser padres. Y es que las técnicas de reproducción asistida, gracias a la continua evolución de la medicina reproductiva y de los tratamientos de fertilidad, han ayudado a un gran número de personas, desde las mujeres mayores de 38 años- donde la posibilidad de quedarse embarazada se reduce de forma importante- hasta pacientes diagnosticados de cáncer.

Muy significativa es la gran aportación y mejora de técnicas como la fecundación in vitro (FIV), con una eficacia que ronda en España el 60 y 70% y que ha permitido que el 3% de los niños que nacen en nuestro país sea a través de este tipo de métodos. Un porcentaje que, según explican los expertos, es de vital importancia mejorar, ya que se estima que el 20% de las mujeres tendrán dificultades, en el futuro más cercano, para conseguir ser madres sin ningún tipo de ayuda.

SER PADRE CON LESIÓN DE MÉDULA ESPINAL

Además de los pacientes con cáncer y las madres mayores de 38-40 años, hay otros grandes beneficiados con la mejora día tras día de este tipo de métodos de reproducción. Ese es el caso de las personas con lesión medular o una discapacidad física en las extremidades inferiores de su cuerpo.

Las lesiones de médula espinal, según explica el doctor José Serna, director del Centro de Reproducción Asistida IVI de Zaragoza, provocan discapacidad reproductiva en el varón, afectando seriamente a las erecciones, que se convierten en algo realmente difícil o que directamente no llegan a existir. En caso de haberlas, los espermatozoides suelen ser de mala calidad; es ahí cuando técnicas como la fecundación in vitro se vuelven indispensables.

Uno de los pacientes que ha podido ser padre gracias a esta técnica es Luis, un ciudadano de Zaragoza de 48 años, paciente de IVI en su delegación maña. Lleva en silla de ruedas desde que era un adolescente, debido a un accidente de tráfico que le dio la oportunidad de nacer de nuevo pero con una vida completamente diferente a la que llevaba hasta ahora.

“Luis es una persona muy luchadora. El procedimiento fue una electroestimulación y los espermatozoides fueron criopreservados y, posteriormente, usados en la FIV. En ocasiones, es posible recurrir a la biopsia de testículo para extraer los espermatozoides del mismo, pero en una persona con paraplejia es mejor evitar el quirófano”, afirma el doctor José Serna de IVI.

A pesar de todo por lo que ha tenido que pasar, Luis jamás renunció a la idea de ser padre y crear su propia familia. “Tener un hijo es la decisión más importante en la vida, la única. La gente cuando nos ve dice: ¿Y con esta crisis? ¿Y él en silla de ruedas? Locos nos llaman algunos (…) A nuestro bebé no le faltará comida, ni pañales, ni calefacción, ni un pediatra. ¿Qué más puede pedir? Es un niño con suerte, sus padres podrán darle una educación y ayudarle con los deberes. Por eso quiero decirles a todas aquellas personas y parejas en situaciones difíciles… ¡no perdáis la esperanza! En la sonrisa de los niños está la respuesta a todo vuestro esfuerzo”, concluye este luchador feliz papá.

No sólo la evolución se ha dado en los tratamientos y en las técnicas de reproducción asistida, sino que los fármacos han mejorado sustancialmente, ya que permiten un “mayor control en los ciclos de estimulación ovárica” y en el trabajo propio que se realiza en el laboratorio.

Está previsto que en los próximos años ese porcentaje- del 3% de niños nacidos gracias a la reproducción asistida- aumente, algo que supone todo un reto “anímico y económico” para las personas que se enfrentan a él.