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Cipri Quintas es un clásico de las relaciones públicas, la noche y la restauración madrileña. Prefiere definirse a sí mismo antes como emprendedor que como empresario. Hoy está más activo y con más inquietudes que nunca desde Silk & Soya, su restaurante en La Moraleja. Un club social, con restaurante de tres cocinas: española, tailandesa y japonesa, y elegante chill out donde poder tomar una copa. No es raro verle allí codearse entre fogones con la élite empresarial, deportistas y famosos de todo tipo que frecuentan incondicionales su establecimiento.

Hace un par de años decidió crear un nuevo espacio, el restaurante Palé, y algunos le tacharon de loco. Reflexiona y es consciente de que si hubiera esperado unos años, tal vez le habría ido mejor, pero no se arrepiente: “Hacia atrás sólo para coger impulso”. A lo largo de su vida ha abierto 34 locales simplemente porque asegura que le gusta la gente y, “como no puedo tener un salón muy grande en mi casa, al final he decidido sacarlo fuera para poder estar rodeado de tantos amigos”.

Los que le conocen se refieren a él como un SEO de personas, ya que se dedica a poner foco sobre las buena gente y a hacer grandes a los que “ya lo son pero ellos no lo saben”.

Es muy activo en redes sociales, ¿es por tema de promoción o intenta sacarle partido de otra forma?

En mis tarjetas pone Cipri Quintas y debajo 'comunicación 1.0', que es toda aquella comunicación que se ha perdido ya. La comunicación del abrazo, del mirar, del decir te quiero, del día a día de las personas…. Eso no quiere decir que deje las posibilidades de la trepidante vida 2.0 a un lado. Soy activo en las redes pero es sólo una manera de acercarme más a gente que de la otra forma no podría conocer porque no llegaría a ellos. La tecnología está muy bien, pero tras ella está el mundo real; no quiero amigos virtuales, quiero gente a la que abrazar, mirar a los ojos, y a la que poder dar la mano. Nos creemos que Google es la leche, que Apple es la leche, o que el Real Madrid es la leche… Pero detrás de eso solo hay una cosa: personas. Cuando la partida se acaba, tanto el peón de negras como el Rey se guardan juntos a la misma caja.

¿Twitter es un arma de doble filo?

Hum… Igual que lo es un Ferrari. Si te gusta correr y vas a 300 puedes disfrutar o te puedes matar. Lo peor de Twitter es que ha llegado de golpe, sin libro de instrucciones, y hay mucha gente sin experiencia manejándolas. Las redes sociales no son peligrosas, los peligrosos son algunos imbéciles que las manejan sin ética, abusando y sin ser conscientes de las consecuencias. No todo vale Twitter es un medio de comunicación, una vía no un fin en sí mismo. Si a uno le entra un calentón y pone una chorrada en público debe entender que el san Benito tal vez le acompañará de por vida.

¿Cómo encaja las críticas negativas?

No importa. Si es con educación, con respeto, con cariño y con ganas de sumar, tienes que escuchar y aprender. Si por el contrario son irrespetuosas o destructivas, las meto en el cajón de las cosas que me importan una mierda. En general opinar es fácil, igual que creer es más sencillo que pensar, y por eso hay muchos más creyentes que filósofos.

Es usted un clásico de la restauración madrileña, para que sea rentable un negocio de hostelería, ¿qué tecla hay que tocar?

Hay que tener sangre, pasión, creértelo, tener ilusión en el día a día. He tenido muchos negocios, pero no me veo como empresario, me considero un emprendedor. La clave del éxito es algo que siempre intento trasladar a mi alrededor, no tenemos que tener miedo a ser buenas personas. Tristemente solemos supra valorar a los malos. Creemos que los malos son fuertes, pero no, los fuertes son las buenas personas. Hay que intentar hacer el bien y cuidar a la gente intentando hacerlo con el corazón.

Y precisamente “de corazón” se lanzó a abrir un restaurante en plena crisis… ¿dónde empieza el genio y dónde acaba el loco?

Odio ser bipolar… ¡es la cosa más maravillosa del mundo! Eso fue el súmmum del optimismo, y es peligroso. Creí que la crisis se resuelve entre todos: creando, construyendo, generando riqueza. Y me pasé de listo, había variables con las que por desgracia no contaba. Ahora es cuando todo empieza a funcionar poco a poco. Cuando durante estos años decía a la gente 'ven a disfrutar, a pasarlo bien', muchos me decían “cómo voy a a disfrutar el momento con la que está cayendo a mi alrededor…”.

Se ha arruinado dos veces, ¿qué es lo que le ha hecho seguir empeñándose en seguir intentándolo?

Es sencillo. Sólo sé hacer una cosa bien en mi vida. Construir cosas. No es un mérito extraordinario, es tan sólo mi opción de vida, la del emprendedor ¿Cuál es el plan B: quedarte en casa y esperar una llamada o buscar trabajo? No hay plan B, y el plan A se llama levantarte y volver a intentarlo. La sociedad está anestesiada, los héroes no están en Gran Hermano, ni Mujeres Hombres y Viceversa, ni desde luego en los partidos políticos. Los héroes están en los que pese a las dificultades construyen, lo intentan, los autónomos, los profesores, el policía de tu barrio. Gente que suma, que, en la medida de sus posibilidades, aporta su granito de arena a un bien común.

¿Y esto solo es culpa de nosotros mismos?

Nuestra culpa es no hacer héroe al que lo merece, e idolatrar a personajes de segunda que no son más que vividores y mangantes.

Y hablando de política, ¿qué le parece que parte de Cataluña quiera la independencia?

Los catalanes no se quieren separar de España, se quieren separar del gobierno. Y cuando se hayan separado de éste, se querrán separar del suyo. El Gobierno que hay es mediocre, porque no están los mejores. Están simplemente los que han llegado ahí. Y eso no puede ser. La sociedad actual debería basarse en la meritocracía.

Para usted son muy importantes las relaciones públicas, el contacto personal, pero todos tenemos malos días… ¿Cuándo los tiene se le nota o hace todo lo posible por hacer feliz a la gente?

Muchos días uno se levanta triste, pero mis trucos cuando no tengo fuerzas son: primero, leer cosas que están haciendo en fundaciones con las que yo colaboro y ver que pasan cosas. Segundo, irme a correr al atardecer (porque hay una energía especial) y escucho conferencias a través de la aplicación de Ivoox. Corro mientras escucho conferencias estimulantes, aprendo de cualquier tema, porque cuando estás corriendo tu mente se abre. Luego también voy a ver a amigos que sé que me van a dar un abrazo, porque los abrazos son mágicos, y eso responde muchos porqués. Estamos en un momento en el que alrededor, al fin, la gente ha entendido que las cosas valen menos que las experiencias.

Se dice que es usted un gran innovador, ¿qué puede innovar un restaurante hoy en día?

Nuestra última innovación es que hemos creado una carta en 4D. Si descargas la App de Silk y pones el móvil enfrente de la carta, el teléfono te hace una animación con fondo, o te saca un vídeo de cómo se hizo ese plato. Hemos estado nueve meses para hacerlo y lo presentamos la semana que viene. Somos el primer restaurante de España que tiene eso. Cuando la gente va a mi restaurante, intento que se lleve sensaciones. Porque cuando alguien viene, te está dando lo más valioso que tiene: sus amigos, su tiempo, su salud y, porque no decirlo, también su dinero.

De forma habitual organiza actos a beneficio de Fundaciones, ¿qué es lo que le mueve a ello?

Es un privilegio poder ayudar, yo lo hago a mi modo organizando fiestas solidarias bajo el nombre 'Ayudar es divertido'. No es un mérito extraordinario, al contrario, sólo devuelvo a la gente lo que me ha hecho a mí más grande la vida, la generosidad. Todo gira en torno a eso, al amor. Cuando tú ayudas a alguien, ya sea una persona, un proyecto solidario o una fundación, el Universo te lo devuelve y eso queda dentro de ti. Para siempre.

Por su restaurante pasan rostros muy conocidos, ¡tendrá un montón de anécdotas!

Hay muchas. Rostros conocidos o desconocidos, ¡qué importa?. Son personas, y aunque muchos amigos sean personas populares, jugadores de fútbol, actores, músicos, empresarios no los verás en ninguna revista del corazón, porque les respetamos y no les vendemos. Somos leales. Son amigos.