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Los piojos llegan de la mano del inicio del curso escolar. Estos parásitos que se alimentan de grandes cantidades de sangre, restos de piel y pelo habitan en nuestro cuero cabelludo (su preferido es el de las niñas de entre 3 y 12 años) y su forma de alimentarse provoca un picor de lo más desagradable.

Sin embargo, hay trucos caseros que funcionan muy bien para combatirlos, si es que no se ha prevenido antes su aparición.

Lavar el pelo con vinagre. Asqueroso, ¿verdad? Sobre todo porque resulta bastante pestilente, pero funciona. El vinagre hace que tanto los piojos como las liendres suelten el pelo y luego sea más fácil quitarlos con un peine o liendrera. Lo mejor es lavar el cabello con vinagre caliente y dejarlo reposar durante una hora al día. Lo normal es que, al tercer día, comiencen a notarse los efectos.

Aceite de coco: es mucho más agradable que el vinagre y además resulta igual de efectivo para matar liendres y piojos. Puede usarse para eliminar el olor del primero, a modo de acondicionador, una vez que haya transcurrido un periodo de una hora. Tras aplicar el aceite de coco y mantenerlo durante 15 minutos en el pelo, lo mejor es aclarar bien con agua tibia.

Aceite de té de árbol: Sirve para combatir los piojos, pero también para prevenirlos. Se puede aplicar en la cabeza echando unas gotitas en el champú habitual, o con un pequeño masaje en la nuca. Aunque huela a matacucarachas, es mucho peor mantener los piojos en la cabeza.

Si a todo ello le sumamos el uso de un peine lo más fino posible, es posible que, con mucho tesón, acabemos de una vez por todas con los piojos, las liendres y ese picor tan molesto que tanto nos crispa los nervios.