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Privacidad y redes sociales: Intimidad regalada en la red

“Haciendo la maleta para disfrutar de 15 días en Valencia”, “Todo el día fuera con mi amor”, “Adiós Madrid, te veo en septiembre”…Encontrar mensajes de este estilo en redes sociales como Facebook o Instagram no es nada complicado. De hecho tú mismo lo habrás hecho alguna vez para que tus amigos “se mueran” de envidia y vean lo bien que te lo vas a pasar o te lo has pasado en tus vacaciones.

Hoy en día, cuando la moda de los selfies parece no tener fin y la participación en las redes sociales se ha convertido casi en una imposición de la sociedad, se proporciona numerosa información, que solía ser de ámbito privado, sin ningún tipo de filtro y se pone a disposición de millones de personas presionando un simple botón.

Por ello, hay que tener en cuenta que la información u opiniones que lancemos a la web puede resultar perjudicial para nuestros propios intereses. Cada vez son más los departamentos de Recursos Humanos que investigan el comportamiento de sus candidatos en Internet para así conocer sus tendencias ideológicas o posibles críticas a la empresa para la que ahora postulan.

Según datos proporcionados por el Instituto Nacional de Estadística, el 51% de la población comprendida entre los 16 y los 74 años participa en diversas redes sociales. Este porcentaje, el más alto de los últimos años, se eleva considerablemente al acortar los límites de edad. En concreto, el 92% de los jóvenes de 16 a 24 años tiene uno o varios usuarios activos en Twitter, Facebook, Tuenti o Instagram.

De esta forma, para analizar la revelación de información en la red se debe realizar una diferenciación entre jóvenes y adultos, es decir, mayores de 24 años. Verónica Alarcón, directora jurídica de ePrivacidad, señala que “en mayor medida sienten esa necesidad de mostrarse en internet por eso de 'quien no está en internet no existe' pero sin que desde su perspectiva sean conscientes o reconozcan que ello implica una pérdida de su intimidad“.

No resulta extraño encontrar perfiles de menores con más de 200 “amigos” que, como es evidente, no son compañeros de instituto. “Los adolescentes, por norma general, se limitan a aceptar las solicitudes que reciben de desconocidos a través de Tuenti o Facebook sin cuestionarse sus verdaderas intenciones“, señala Verónica Alarcón.

Sin embargo, los adultos entienden las redes sociales como un universo en el que pueden salir a la luz posibles infidelidades, conflictos familiares o sentimentales, etc. Por ello, existe un mayor control en las solicitudes de amistad e incluso se decantan en algunos casos por perfiles privados en plataformas como Twitter o Instagram, donde no es necesario registrarse ni ser “amigo” para acceder a las imágenes o comentarios.

SERVICIOS “GRATUITOS”

Como no hay que pagar una cuota mensual o anual para hacer uso de las redes sociales más populares, existe la concepción de que este tipo de servicios son totalmente gratuitos, algo que no es del todo cierto. Tal y como señalan desde ePrivacidad, “si algo nos lo ofrecen gratis, nosotros somos su producto“. Se trata de una gratuidad aparente ya que las grandes empresas tecnológicas ofrecen usar sus plataformas ocultando el auténtico coste, nuestra privacidad.

En este sentido, al facilitar información profesional y privada se establece un cambio en los procesos de caracterización del cliente potencial. Antes, los anunciantes podían clasificar por parámetros básicos como sexo, edad o residencia, mientras que ahora pueden conocer hasta ideología, situación laboral o gustos individuales. Por esta razón, la Unión Europea tiene previsto aprobar una reglamentación que límite el uso de información en estas plataformas. En principio, será bastante estricta y llegará en 2016.

Hasta que se oficialice esa normativa, en la actualidad existen diversas herramientas que permiten realizar un perfil del usuario en base a los hábitos de navegación. Por ejemplo, gracias a las 'cookies', si buscas un destino vacacional podrás observar como en otras páginas aparece publicidad de compañías aéreas o agencias de viajes.

'TRAMPAS' EN LA LETRA PEQUEÑA

Esta misma semana se conocía una noticia que escandalizaba al mundo entero. La compañía británica F-Secure ofrecía WiFi gratis a cambio de que sus usuarios les diesen a su primer hijo. Se trata de un experimento en el que se demuesta como se aceptan sistemáticamente las condiciones legales sin ni siquiera hacer una rápida lectura.

En esta ocasión, al tratarse de un estudio sociológico, la empresa señaló que no ejercerá la denominada como 'Cláusula Herodes', pero no todos los usuarios de Internet pueden tener la misma suerte. Más allá de los flagrantes engaños que podría detallar la letra pequeña que nunca se lee, Verónica Alarcón señala que “las redes sociales contienen condiciones polémicas como son la de evadir su responsabilidad por la caída del servicio, la suspensión del servicio de forma discrecional o la eliminación del contenido que cedemos sin previo aviso”.

Las condiciones legales de Facebook, Twitter o Instagram también recogen apartados en los que sí deberíamos prestar cierta atención, sobre todo en lo que se refiere a los derechos de las fotografías que se suben en sus plataformas.

Por un lado, según la normativa española para utilizar la imagen de una persona es necesario el consentimiento expreso del autor de la fotografía y de la persona que aparece en ella. Desafortunadamente, en el mundo de las redes sociales no es del todo cierto.

Según afirma la directora jurídica de ePrivacidad, “si leemos las condiciones de uso de los portales más populares y que se rigen por la legislación de Estados Unidos, nos encontramos que si aceptamos esos términos le estamos dando a la red una licencia mundial para utilizar cualquier fotografía o vídeo que subamos“. Esto significa que no deben tener consentimiento para su uso. Incluso, dependiendo de la plataforma, puede que este 'derecho' siga vigente después de cancelar el perfil.

ELIMINAR UNA IMAGEN, MISIÓN COMPLICADA

Otra de las noticias que más han resonado en las últimas semanas ha sido la publicación de las fotos íntimas de varias famosas de Hollywood. Jennifer Lawrence, Hope Solo, Kim Kardashian, entre otras muchas, han sufrido el ataque de un hacker que ha destapado todas las imágenes privadas que guardaban en sus cuentas de iCloud. 

Ahora, además de encontrar al responsable del ataque, los abogados de las celebrities se apresuran en buscar y demandar a todo aquel que difunda las comprometidas imágenes de sus clientes, algo que resulta prácticamente imposible.

Verónica Alarcón señala que “para eliminar una imagen por completo en Internet debió pasar totalmente desapercibida“, es decir, que apareciese en nuestro perfil y al eliminarla ya no haya rastro de ella. De lo contrario, es notablemente más costoso.

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