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El Toro de la Vega, ¿todo vale por la tradición?

Todos los focos mediáticos se centran desde hace tiempo en un pequeño pueblo vallisoletano, Tordesillas. Son sus fiestas y están de celebración pero lo hacen de una forma muy polémica: Con el Toro de la Vega.

La fiesta medieval consiste en la suelta de un toro por las calles del pueblo para que sea guiado por los mozos a campo abierto y, allí, matarlo cruelmente. Los hombres, llamados lanceros, van a caballo o a pie clavándole las lanzas al animal a modo de competición, que la gana el autor de la última lanzada.

Como todo en esta vida, siempre hay detractores y fieles defensores de esta celebración que califican como “tradicional” y que enfrenta no sólo a vecinos, sino también a casi toda la sociedad española por la abundante movilización de las protestas que cada año se suceden en torno a este torneo.

El Toro de la Vega se ha popularizado tanto que cada año aumenta el número de turistas en Tordesillas que acuden a contemplar cómo se mata al toro de lidia. Un importante ingreso de dinero al que ningún cargo político, sea del color que sea, está dispuesto a rechazar a pesar del asco que genera en la población. 

Todo el mundo conoce de qué se trata el Toro de la Vega, un aliciente más para que los taurinos defiendan esta fiesta. Es más, está considerado como de “interés turístico” desde el año 1980.

Pese a toda la concienciación que se ha gestado en los últimos años por las redes sociales, el toro de hoy no se salvará de la tortura de morir lentamente. Y no queda ahí la cosa. El proclamado ganador (el de la última lanza) será aclamado, aplaudido y vitoreado por el resto del pueblo. Hoy se volverá a celebrar, por decirlo de alguna forma, y no hay marcha atrás.

LA TRADICIONES ESPAÑOLAS EN EL PUNTO DE MIRA

Las corridas de toros, una de las mayores señalas de identidad de nuestro país, siempre han generado un fuerte debate entre los antitaurinos y los que las disfrutan calificándolas de “arte”. Pero no tan fuerte como el que hay en torno a algunas de las fiestas más crueles que se celebran o se han celebrado a lo largo de años y años. Algunas, como la de tirar una cabra, con previo zarandeamiento atada de una cuerda, desde un campanario en Manganeses de la Polvorosa (Zamora), fueron sustituidas por algo más normal como tirar un dibujo del animal y pasear a uno de verdad por el pueblo.

El Toro de la Vega no es la única fiesta salvaje declarada de “interés turístico”, el Toro de Ronda en Cariñena (Zaragoza) ha adquirido también esta categoría. Se trata de una práctica que consiste en colocar al bovino dos bolas de fuego encima de sus cuernos con un yugo en el cuello. Las chispas que se desprenden le producen quemaduras en los ojos, asfixia por el humo, pánico y estrés.

El asno que sufre en Villanueva de la Vera (Cáceres), siendo cabalgado y zarandeado por las calles del pueblo, decapitar pollos con una hoz en Aduna (Guipúzcoa), matar ardillas y palomas en Robledo de Chavela (Madrid), lanzar una pava viva desde el campanario en Cazalilla (Jaén) o el toro enmaromado de Benavente (Zamora). Auténticos horrores que a muchos escandalizan y a otros les puede llegar a despertar la curiosidad de visitar el municipio en fiestas.

La barbarie, lo medievo y la polémica son un cóctel que se junta en medio del argumento de la tradición. Y es que muchos de los actos antes citados llevan incluso siglos celebrándose. La cabra del campanario fue anulada, quedando obsoleta la justificación. ¿Todo vale con los animales por pertenecer al 'folclore'?

POLÉMICA MEDIÁTICA

La atención de los medios de comunicación por esta fiesta comienza muchas semanas antes de que llegue la señalada fiesta. La iniciativa 'Rompe una lanza' del Partido Animalista PACMA reúne cada año a rostros muy conocidos del mundo de la televisión, el deporte, la música y las artes en general para conseguir hacer llegar a la gente la denuncia en contra del Toro de la Vega a través de estos vídeos que intentan concienciar.

Precisamente fue una personalidad del mundo del espectáculo, Leo Harlem, quién reavivó el debate anual. El humorista rechazó dar el pregón de las fiestas de Tordesillas por la salvaje fiesta. Después el alcalde, José Antonio González Poncela, declaró que Harlem había sido “extorsionado” para negarse a pronunciar el primer discurso que despierta el clamor del pueblo.

A pesar de toda la cobertura mediática y la proyección que se les da al Toro de la Vega y a las celebraciones similares, casi todas tienen en común que a penas se dejan ver, o mejor dicho, grabar. Ocurrirá durante la mañana de hoy en Tordesillas, un día poco accesible para los periodistas que quieren dar cobertura al festejo. ¿No quieren mostrar cómo lo pasa el toro?

Desde primera hora este festejo ocupará uno de los temas más comentados en las redes sociales, como ocurre cada año para mostrar el rechazo social, cada vez más visible, que intenta salvar al bovino. Muchos dirán que los animales no sufren. Cada persona, que juzgue.

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