Compartir

Jennifer Lawrence, Kate Upton o Kaley Couco son solo tres de los nombres escritos en una lista de hasta 100 actrices, cantantes y famosas estadounidenses que han sido víctimas del último escándalo cibernético: La filtración masiva de fotos muy privadas. Un posible fallo en el servicio de almacenamiento de Apple, iCloud, podría ser la causa de este hackeo de teléfonos.

El robo de imágenes privadas es algo que aterroriza cada vez más a medio Hollywood ya que no es la primera vez que sucede. Christina Aguilera, Selena Gómez o Scarlett Johansson también sufrieron estos ataques y fotos suyas en las que aparecían semi desnudas empezaron a correr como la pólvora en todas las redes sociales.

Pero no hace falta cruzar el charco para conocer estos casos. En el año 2012 estudiantes de la Universidad de Deusto vieron cómo sus fotos más íntimas eran publicadas y compartidas por todo el mundo. Un hackeo informático que se centró en un pirateo de la red de Wifi produjo que cientos de archivos comprometidos vieran la luz.

Desnudas o casi, sin taparse la cara o manteniendo relaciones sexuales son algunas de las fotografías que se toman muchas personas y no todas tienen por qué ser famosas. Una práctica muy arriesgada que podría tener consecuencias devastadoras para las personas que pudieran sufrir un caso como el de Bilbao o el de Lawrence y las demás.

¿POR QUÉ NO DEBEMOS HACERNOS 'SELFIES' COMPROMETIDOS?

La seguridad en las nuevas tecnologías, sobre todo en el ámbito de los smartphones, es aún un tema de debate y en el que cada vez más las compañías hacen hincapié en mejorar esta cuestión tan preocupante para todos. Daniel Creus, analista de Kaspersky Lab, explica que aunque “ningún sistema es seguro”, los proveedores de estos sí que se preocupan por lo que ofrecen.

Hacernos una autofoto subida de tono no es nada malo, eso está claro, pero debemos conocer que existen muchos riesgos. El presidente de la plataforma 'Protégeles', Guillermo Cánovas, coincide con Creus en que hay ser responsables de las cosas que se suben a la nube o se almacenan en el dispositivo si no queremos que se hagan públicas.

En el caso de los menores, el presidente de Protégeles nos cuenta que siempre recomienda a los padres y a ellos que nunca se hagan con los teléfonos este tipo de fotos.

“Hay que tener un poco de sentido común y conocer más nuestros móviles y las aplicaciones que tenemos instaladas. Algunas almacenan los datos por defecto, como es el caso de las de Apple”, señala Creus.

Informar al usuario y que éste se informe e interese por él mismo podría evitar muchos de estos problemas. También Cánovas alerta de que hay que tener en cuenta los virus troyanos que se pueden meter en nuestros teléfonos y, no sólo robarnos fotografías privadas, sino también datos bancarios y contraseñas.

Hace unos meses, el servicio de mensajería Snapchat sufrió un hackeo que hizo públicos los nombres y teléfonos de más de 4 millones de usuarios, además de fotos y vídeos compartidos. ¿Y si esto mismo pasara en WhatsApp?

Las posibles de seguridad en todo lo que usamos y el miedo que se tiene por todos estos casos le lleva al presidente de Protégeles, asociación centrada en menores, a inferir continuamente en que “no se comparta lo que pueda suponer un problema”.

CÓMO FUNCIONAN LAS NUBES DE DATOS

Los servicios de almacenamiento de datos, comúnmente conocidos como 'nubes', son sistemas remotos que funcionan como copia de seguridad de lo que se tiene en los dispositivos móviles. Se consideran una medida contra los robos o pérdidas de móviles, una forma de minimizar los daños que supone a veces perder archivos o contactos.

Las hay privadas, desarrolladas internamente por las empresas y que permiten administrar, diseñar y operar en el sistema a gusto de la empresa o particular. A otras, llamadas públicas, se puede acceder si se está autorizado y se puede acceder mediante Internet de forma gratuita como Google Drive o Dropbox, donde elegimos qué y con quién compartir información. Los sistemas híbridos permiten separar lo importante de lo menos importante, almacenando según qué datos en una nube u otra.

Daniel Creus asegura que son una “medida de seguridad” y así es cómo se venden. El problema llega cuando los usuarios no conocen su uso o si almacenan por defecto. “Debemos preocuparnos nosotros”, sentencia el analista.

Es recomendable que sepamos si los datos están sincronizados con las aplicaciones, cambiar las contraseñas de este tipo de servicios periódicamente y verificar los datos de la cuenta.

“Los proveedores dan acceso y ahí tú decides lo que guardar y lo que no. Hay muchos que te proporcionan una segunda contraseña para que sea más seguro pero hay que tener claro que nadie te garantiza esto al 100%”, explica Creus.

¿HAY ALTERNATIVAS SEGURAS?

“Sí. Lo mejor es guardar las cosas importantes o que nos pueden comprometer en dispositivos pendrive o discos duros externos“, recomiendan los dos expertos en redes, Daniel Creus y Guillermo Cánovas.

El presidente de Protégeles además señala el envío directo por correo electrónico pero siempre que sea por una plataforma de pago que garantice seguridad.

En el caso de las redes Wifi abiertas, hay que tener en cuenta que son muy susceptibles a los ataques de los hackers sin que el usuario se dé cuenta, por eso recomiendan que no se tengan imágenes en los móviles u ordenadores ni que se hagan transferencias bancarias desde puntos públicos.

Está claro que todo lo que no queremos que sea compartido debe estar bajo llave y dado que los expertos repiten continuamente que “ningún sistema es seguro”, la mejor opción es cuidar las fotos e información que se da mediante los smartphones, un arma letal muy sensible a los ciberdelincuentes en la era tecnológica en la que vivimos.