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Primero fue el cine, con sus hijas, su esposa Letizia y hasta su suegro, y ahora, un restaurante del barrio madrileño de Chueca. Al menos, que haya salido a la luz. ¿De qué hablamos? De las salidas de ocio del Rey Felipe VI y de su reina consorte, Letizia Ortiz. Aunque en esta ocasión, es él el que nos ocupa. Él y su seguridad.

Porque según ha publicado Vanitatis, Felipe VI salió de 'marcha' el pasado jueves con un grupo de amigos y sus guardaespaldas no fueron precisamente simpáticos con quienes se los toparon e intentaron inmortalizar el momento. 

Relata Vanitatis que “de nuevo sin la Reina Letizia, el soberano se reunió con cinco amigos en uno de los locales de moda de Chueca y disfrutó de una noche de 'rodríguez'. Vestido con pantalones tejanos y camisa azul, el monarca llegó en su coche oficial cerca de las 22:00 horas”.

Según la misma fuente, la cena tuvo lugar en un restaurante oriental de precios asequibles llamado Bazaar, “cerca del mercado de San Antón”. Y hasta ahí todo bien. Los 'problemas' llegaron después, cuando Felipe VI y sus amigos abandonaron el local donde habían cenado.

Eran cerca de las doce de la noche según Vanitatis y el grupo se dirigía al coche “cuando en la calle Libertad -paradójicamente- se produjo un encontronazo del cuerpo de seguridad de don Felipe con los dos miembros de la prensa que esperaban su salida”.

La publicación sostiene que “el séquito de guardaespaldas intentaron impedir con formas demasiado bruscas que los medios realizaran su trabajo y fotografiasen a Su Majestad” y que “durante el altercado, uno de los guardaespaldas prodigó varios insultos a una periodista, a quien llamó “idiota” mientras que intentaba quitarle el móvil”.

Al parecer, el monarca se mostró impasible ante los hechos, aun cuando hubo espectadores protestando por las formas del equipo de seguridad. “Algunos de ellos confesaron que su primer pensamiento ante tal escena fue que se trataba de un caso de violencia de género entre el guardaespaldas y la reportera”, dice la publicación online, que concluye asegurando que el fotógrafo que acompañaba a la reportera fue inmovilizado, retenido, identificado y, además, tuvo que entregar la tarjeta de memoria de su cámara.