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Lanna Hamann y Logan Stinger jamás pensaron que el café, las bebidas enérgeticas e incluso algunos refrescos fueran tan peligrosos para salud. 

Sus cuerpos, sin embargo, dijeron basta un día. Ambos fallecieron por sendos paros cardíacos. Las autopsias confirmaron que en su cuerpo no había ningún tipo de sustancias extrañas, sólo la cafeína, siempre peligrosa para el organismo y presente en todos esos productos que tomaban de forma frecuente.

Ambos casos han desatado las alarmas sobre los riesgos de tomar algunas bebidas energéticas. Desde varios centros de Nueva York aseguran que las sobredosis de cafeína no suelen afectar de esta manera a la salud con asiduidad pero que hay casos que se dan con personas propensas a sufrir enfermedades del corazón y que en las situaciones más extremas desembocan en paros cardíacos.

Además, el Langone Medical Center explica que no tienen ningún beneficio nutricional y pueden tener efectos secundarios adversos.