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Los tiempos cambian y el consumo baila al son de las nuevas tecnologías. Hace unos años, sin necesidad de remontarse al siglo pasado, si por ejemplo decidías ir a esquiar unos días tenías dos opciones: alquilar el material deportivo en la estación de destino o comprarlo en un centro especializado. Ahora, pagas a un particular, al cual no conoces de nada, y te los presta a cambio de una cantidad muy razonable e incluso barata. Y así, un sinfín de casos o ejemplos.

La crisis económica ha agudizado el ingenio de la clase media y de muchos emprendedores que han hecho de una simple idea un verdadero negocio. Un binomio que ha creado una nueva corriente de consumo y que se ha convertido en un fenómeno inexplicable hasta hace bien poco: la economía colaborativa.

¿QUÉ ES?

Economía o consumo colaborativo se podría resumir de manera sencilla en el alquiler 2.0. El intercambio temporal de bienes o servicios se ha quedado obsoleto y ha nacido una nueva forma de consumo, siempre ligada a las nuevas tecnologías.

La vieja bici que nadie utiliza en casa ya no acaba en la basura o un viaje en solitario se puede convertir en un coche con cinco ocupantes que no se conocen entre sí pero que pagan los gastos a partes iguales. Cualquiera de estos dos ejemplos no supone nada nuevo o extraño, siempre hubo este tipo de intercambios o acuerdos entre personas cercanas a nuestro entorno, pero ahora se realiza con extraños con los que contactamos a través de aplicaciones cuyo volumen de usuarios no para de crecer.

MÁS DE 500 APLICACIONES

El consumo colaborativo está de moda y no parece ser una corriente pasajera. Para muestra de este éxito solo hace falta echar un vistazo en la web consumocolaborativo.com, en la que recopilan una eterna lista de aplicaciones que operan en España y que cubren todas las necesidades que te puedas imaginar. Más de 500 ejemplos entre los que destacan gigantes como 'Bla Bla Car', una plataforma líder en el sector del automóvil que pone en contacto a conductores y pasajeros que comparten coche, destino y gastos.

La idea, que ya cuenta con más de 1 millón de conductores registrados en Europa, se vio envuelta en la polémica hace tan solo unas semanas. La huelga de taxistas y el polémico funcionamiento de aplicaciones como Uber, que también opera en el mismo mercado, la metió en un saco que no le corresponde.

Bla Bla Car, como muchos de los sitios web que forman parte del consumo colaborativo, operan dentro de la legalidad. Vicente Rosso, director general de la compañía, en declaraciones a la revista Capital señalaba las diferencias existentes entre ambas aplicaciones. Uber actúa como profesionales del transporte sin licencia, mientras que Bla Bla Car conecta usuarios que comparten gastos de un viaje“, apunta Rosso.

Otros ejemplos similares a esta plataforma, aunque con menor tradición y experiencia, podría llevarnos a compartir mesa en un AVE aunque viajemos en solitario. Las tarifas de estos asientos son notablemente más reducidas que las normales, pero tienen un requisito, comprar al menos para cuatro pasajeros.

Este 'problema' para muchos usuarios de Renfe se ha eliminado gracias a una simple página o grupo de Facebook llamado 'Compartir Tren Mesa AVE'. La aplicación ha sido desarrollada por una startup española y pone en contacto a personas con un mismo destino que se unen para rellenar una mesa y obtener descuentos de hasta un 60% respecto a un billete con tarifa normal.

Una app que cuenta con solo un mes de vida, pero que ya ha puesto en contacto a más de 3.000 viajeros. Un trámite legal y sin intermediarios que tiene al alcance de un click ventajas inaccesibles hasta ahora para muchos viajeros de Renfe.

Pero el consumo colaborativo no es cuestión únicamente del transporte de personas. En el sector de la telefonía irrumpe 'Soup', el primer operador móvil basado en esta corriente económica.

El funcionamiento de esta nueva plataforma, que prevé superar los 100.000 usuarios en tres años, consiste en ofrecer servicios de voz y paquetes de datos en una modalidad de prepago que recompensa la colaboración de sus usuarios con puntos que pueden canjear por saldo gratis o donar su equivalente en dinero a diversas ONGs. A través de su página web, tal y como afirma Jaime Pla, su promotor y director general, los 'soupers' valoran el producto y contribuyen en su evolución.

A LA ESPERA DE MEDIDAS LEGALES

El éxito de esta nueva forma de consumo ha propiciado que surjan nuevas aplicaciones que se refugian dentro de este marco, pero que no pueden considerarse como economía colaborativa. Por esta razón, Rubén Sánchez, portavoz de Facua, asegura que desde la organización instan al Gobierno y las distintas corporaciones públicas a establecer una serie de mecanismos que velen para que las iniciativas que venden un servicio con ánimo de lucro cumplan la normativa vigente“.

Facua está a la espera de que aparezcan estas nuevas medidas y si no se producen actuarán para proteger al consumidor.

APPS QUE TRIUNFAN EN EL EXTRANJERO

A pesar de ser prácticamente innumerables las plataformas que forman parte del consumo colaborativo, en el extranjero hay iniciativas que triunfan y que aún no han desembarcado en España. En Londres se ha celebrado la Semana de la Tecnología, donde han participado los responsables de aplicaciones líderes en el sector británico.

Un ejemplo de éxito es 'Park at my house', una plataforma donde los usuarios ofrecen sus plazas de garaje o sitios de aparcamiento en sus residencias y que las alquilan en función de las horas que las necesite otro conductor. Este mecanismo ahorra a los ingleses hasta un 70% de los gastos de estacionamiento de su vehículo.

Otra de las fórmulas con más expansión en los últimos meses es 'Hand me in'. Esta aplicación se ocupa de poner en contacto a usuarios que han perdido un objeto determinado, como un Smartphone o una Tablet, con la persona que lo ha encontrado. De esta forma, el propietario puede recuperar su bien a cambio de una recompensa pactada a través de la red.