sábado, 15 agosto 2020 16:44

Los riesgos de ser Au Pair sin el control de una agencia

Ser au pair se ha convertido en una alternativa para muchas jóvenes españolas que, debido a la actual coyuntura económica, se ven obligadas a partir al extranjero en busca de reforzar un idioma para mejorar su currículum. Esta fórmula permite vivir en otro país, aprender un idioma, experimentar una nueva cultura y recibir una remuneración a cambio de cuidar de unos niños durante unas determinadas horas al día.

Por lo general, las familias de acogida asumen los gastos básicos como vivienda, seguro médico, alimentación y un pago mensual que varía de acuerdo el país elegido. En algunas ocasiones incluso llegan a pagar los desplazamientos, el curso de idiomas o las vacaciones familiares, aunque no es obligatorio hacerlo. Y no todo el mundo lo hace.

Esta iniciativa surgió en los años 60 cuando chicas que llegaban desde Inglaterra se quedaban con familias francesas para enseñar inglés a los niños. En España, debido al periodo que se atravesaba, tardó un par de décadas en implantarse. A partir de los 90, las jóvenes, de entre 18 y 30 años, se desplazaban a países, principalmente de habla inglesa, y permanecían entre uno y seis meses, algunas durante los periodos estivales, pero siempre con la garantía de regresar al país de origen. Se trataba de una experiencia corta donde se perfeccionaba el idioma.

Ahora, son muchos los que no compran el billete de vuelta. Lo que se busca es conocer bien el país, aprender el idioma, desenvolverse con soltura y quedarse en busca de un trabajo. En España, la normativa del 15 de junio de 1989 regula que se puede ejercer de au pair hasta un máximo de dos años además de establecer las horas de trabajo que puede ejercer un au pair así como las tareas que debe realizar y las que no, aunque también se establecen acuerdos entre familia y aupair.

Opciones para ser Au Pair

Para emprender esta aventura, son varias las opciones que se plantean. Desde la autocandidatura a través de portales especializados hasta la inscripción en agencias que, por un determinado importe, buscan una familia adecuada, además de cursos de idiomas. También hay quienes son recomendados por otros au pair o familias que han tenido buenas experiencias. La diferencia radica en los requisitos que se demandan, además de en la seguridad y la confianza que ofrecen.

Las agencias son mucho más estrictas a la hora de la selección ya que las candidatas deben cumplir unos requisitos muy determinados antes de ser presentados para la entrevista con los padres. A parte de la edad (18-30 años), se demanda haber cuidado niños, cartas de recomendación y no tener antecedentes penales.

“La garantía como agencia es que la au pair tiene una ayuda en el país donde va“, nos cuentan desde la agencia Au Pair Internacional. Las agencias actúan como intermediarios entre la au pair y la familia y se hace un control sobre ellos una vez que están bajo el mismo techo. Por lo tanto, si la au pair no está conforme con la familia o viceversa, la agencia es consciente y puede reubicar a la joven. “Hay un agente que ayuda a la au pair en la búsqueda de escuelas, cursos, etc., además, si tiene algún problema se proporciona ayuda y la búsqueda de una nueva familia“, señalan desde Au Pair Internacional.

En cambio, hay quienes prefieren ahorrarse el dinero de una agencia o, simplemente, hacer la búsqueda por sí mismas, aunque bajo su responsabilidad. La aventura de irte a un país sin ningún control puede tener consecuencias. Eso le ocurrió a Sheila y Elena.

Sheila es una estudiante de educación primaria de 24 años que decidió hace año y medio buscarse la vida en Edimburgo. Después de un tiempo trabajando en guarderías y after school, comenzó de au pair con una familia de un pueblo vecino a la que conoció a través de una página web y con la que mantiene muy buena convivencia. Sheila se hace cargo de las tareas relacionadas con los niños de 2 y 7 años como “tener listo el uniforme para el cole, bañarlos, ayudar con los deberes o leer un cuento”. Dice sentirse una privilegiada porque “ser au pair es una lotería“.

Tiene que hacer algunas tareas del hogar como pasar la aspiradora o limpiar el baño “porque dependiendo de cómo te lleves con la familia te nace hacerlo, pero en ningún momento me lo impusieron”.

Antes de vivir esta experiencia tuvo que soportar una no muy agradable. Antes de viajar a Edimburgo pasó un mes con una familia en Inglaterra donde “tenía que hacer todas y cada una de las tareas de la casa día a día y cobraba muchísimo menos que actualmente“, a parte de no tener una buena relación con la familia.”Creo que hay veces que sobrepasan un poco los limites y nos imponen tareas o responsabilidades que no nos toca hacer“.

Elena tiene 23 años, es graduada en educación infantil y para perfeccionar el inglés decidió irse a Liverpool. Fue recomendada por una amiga para cuidar de los niños de los que ella se hacía cargo y la familia aceptó sin problema. Con el trascurso de los días, la convivencia no era buena, no se llegaban a 'entender', y ni siquiera le pagaban. A las dos semanas decidió regresar a España por no soportar la situación. “Más que una au pair era una 'chacha', incluso cuando me contaron sus planes para las vacaciones me dijeron que me tenía que quedar en Dublín cuidando del hámster y del pájaro”.

Para intentar evitar experiencias así, ambas recomiendan que o que todos estos trámites se hagan por agencia o realizar entrevistas con diferentes familias para ver cual te convence más. Sheila cuenta que “en el segundo caso, la madre vino a Edinburgh, hicimos la entrevista, conocí a los niños, me mandó fotos de la casa y ya acepté el trabajo, evidentemente es muchísimo mejor hacer las cosas así, ya que no sabes lo que te vas a encontrar cuando llegues, no tienes una seguridad de que todo va a ir bien, de que no te han engañado y es muchísimo más arriesgado”.