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Las experiencias de voluntariado internacional llevan tiempo organizándose en España. Organizaciones como SETEM, Entreculturas o el Servicio Civil Internacional, entre otros, ofrecen diversas formas para viajar al extranjero participando en actividades de apoyo social, educativo o medioambiental. Más populares aún resultan los programas de aprendizaje de idiomas, con estancias en residencias o familias, y precios y destinos de todo tipo.

Pero la ONG AIPC-Pandora da una vuelta de tuerca a ambas ideas con una curiosa combinación de ambos enfoques en un programa que combina formación en idiomas y voluntariado. Según su directora, Ana Esevarri, se encuentra en el corazón mismo de su misión como organización desde sus inicios, en 2002: promover el diálogo entre culturas y la ciudadanía global. “No se trata de ir al Sur a ayudar, como se ha pensado tradicionalmente, sino de acercarse al Sur para aprender”. En su opinión, este tipo de viajes “son experiencias transformadoras que hacen a los voluntarios ser más activos como ciudadanos a su regreso”.

¿CÓMO FUNCIONAN?

AIPC-Pandora forma parte de una federación internacional en funcionamiento desde 1956 y llamada The Experiment on International Living. Ésta les permite estar en contacto con cientos de organizaciones internacionales y organizar programas con contrapartes locales que se encargan de parte de las gestiones a la hora de seleccionar los lugares en los que se realiza el voluntariado o las familias que pueden participar en los programas de acogida, entre otros.

En el caso del programa de idiomas, los voluntarios pueden escoger este año entre dos destinos: Jaipur, en La India, y Ciudad del Cabo, en Sudáfrica. En ambos casos se dedica la mitad de la jornada al aprendizaje del inglés en una academia local, y la otra mitad a una actividad de voluntariado en la que, además de aprender de la realidad del destinos se pone en práctica el idioma. Existen distintas opciones de voluntariado según los intereses de los participantes. En el caso de India, por ejemplo, desde atender a niños en 'slums' hasta cuidar elefantes.

Los programas no son baratos. Dependiendo del tiempo de estancia de las horas de inglés contratadas pueden estar en unos 1.200 euros a los que hay que sumar el billete de avión. “Se pagan los gastos de gestión de Pandora y de la organización de acogida. Además hay una parte de donativo para el proyecto de voluntariado en el que se participe”.

A pesar del presupuesto Esevarri asegura que la crisis, lejos de desincentivar, ha provocado un mayor interés. “La gente puede tener menos posibilidades para costeárselo, pero la crisis también ha venido a señalar precisamente que existe una gran necesidad de experiencias internacionales“, asegura. Cada año envían en este y otros programas entre 600 y 800 personas. “No hemos bajado el número estos años, quizás sí hemos tenido que hacer un mayor esfuerzo de divulgación”.

Un ejemplo del interés que hay es el de Alberto Albarrán, actualmente en Ciudad del Cabo. Llegó para tres meses y tras pasar la primera semana allí decidió ampliar otros tres. Ahora cuenta el día a día de sus experiencias en su blog.

TAMBIÉN PARA ADOLESCENTES

¿Mandarías a tus hijos de 13 años a convivir como uno más en una familia china o india? Muchos padres los hacen aprovechando el programa de idiomas y voluntariado de AIPC Pandora para jóvenes de entre 13 y 18 años. “Muchos ya han hecho el típico programa de idiomas y buscan algo más”. Según Eseverri, los padres son precisamente muy exigentes con el contenido de los proyectos que, en el caso de estos jóvenes, se centran en labores de apoyo escolar con niños o de reconstrucción.

Por supuesto, cuestiones como la seguridad o la organización de las actividades y desplazamientos resultan aún más delicadas. En el caso de los adolescentes existe la figura del coordinador que asiste con ellos a una sesión de formación de doce horas y les compaña después durante todo el viaje y en la sesión de evaluación que se realiza con posterioridad.

En este caso la duración es de dos a tres semanas y el importe de la experiencia asciende a entre 1.500 ó 1.800 euros mas el billete de avión. Una inversión cuantiosa, sí, pero con un valor educativo incalculable: con un niño alojado por familia se asegura la intensidad de la experiencia.

Telmo García-Verdugo, un joven de 18 años que participó en una verano internacional y solidario en la India, permanece impactado por “las vacas y los monos que campan a sus anchas por las ciudades, los atascos eternos y la pobreza que se podía ver en todo momento”. Asegura que el mes que estuvo fuera le ha cambiado “absolutamente”. “Me ha enseñado (y demostrado) que necesito muy poco para vivir y que todos los días tengo que dar las gracias por disponer de tantas comodidades”.