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Así de radical se mostró ayer en Berlín el investigador Ottmar Edenhofer en la presentación del informe sobre cambio climático que avala las Naciones Unidas. Y los representantes de los estados escucharon las conclusiones de unos científicos muy críticos con las decisiones políticas impulsadas hasta ahora. Solo un mensaje esperanzador, como publica el diario El País: es posible evitar el desastre. ¿Cómo? Será precisamente en las medidas donde surgirán discrepancias.

El grupo de trabajo del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC), asegura que pese a las medidas impulsadas, pese a las advertencias, las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero aumentan a un ritmo cada vez mayor: en la primera década del siglo XXI crecieron más rápidamente que en los tres decenios anteriores. Este documento servirá como base de trabajo para las negociaciones que, en 2015 deberán, alumbrar un pacto que sustituya al actual protocolo de Kioto, para entrar en vigor a partir de 2020. Este documento se añade a los dos anteriores publicados por el IPCC sobre la física del cambio climático y sobre impactos del calentamiento.

La cumbre sobre cambio climático que se celebrará en París es una especie de reunión que divide  los países en dos: países en vías de industrialización, que exigirán a los más ricos ayudas económicas para reducir sus emisiones, y los industrializados, que achacarán a los más pobres sus laxas regulaciones para reducir los gases de CO2.

El objetivo que se han marcado los científicos es que las temperaturas no vayan más allá de dos grados respecto al nivel previo a la industrialización. ¿Cómo? Parece una quimera pero está escrito, negro obre blanco: Solo si en el mundo se diera a partir de ahora un cambio institucional y tecnológico importante habría más de 50% de probabilidades de que el calentamiento global no superara ese umbral.

“La ciencia nos transmite un mensaje claro: para evitar interferencias peligrosas en el sistema climático, no podemos seguir con el statu quo”, sintetiza Edenhofer, uno de los tres copresidentes del grupo de trabajo. Se puede lograr, sí, pero será caro, alertan los autores del estudio, aunque rehúsan aportar una cifra concreta